La captura de María Claudia Méndez Castaño, conocida como alias La Tía, en una vivienda del barrio Terrón Colorado de Cali, vuelve a situar en la agenda judicial un fenómeno que las autoridades registran con insistencia: el robo de celulares como negocio organizado, no como delito menor.
Según reportó Caracol Radio, el procedimiento fue ejecutado por efectivos de la Sijín del Distrito Especial de Policía Palmira, en articulación con la Fiscalía. En el lugar fueron incautados 15 teléfonos iPhone, dos computadores portátiles, un iPad y un dispositivo que, de acuerdo con la versión policial, sería empleado para inhibir la señal de equipos móviles. Este último elemento es el que separa al hurto callejero de una operación con capacidad logística.
La comandante del Departamento de Policía Valle, general Sandra Liliana Rodríguez, sostuvo, en declaraciones reproducidas por Caracol Radio, que la captura constituye un avance en las pesquisas orientadas a identificar una estructura dedicada al hurto y comercialización de equipos móviles. La valoración corresponde a la oficial y no a una conclusión de este medio.
El expediente, sin embargo, tiene un costado que merece lectura aparte. Entre los equipos recuperados apareció un celular reportado como hurtado el 2 de julio, принадлежащий, según la información publicada, al esposo de la concejal de Palmira Catalina Isaza Valencia. La sola presencia del dispositivo en el lugar del allanamiento no permite, con los datos disponibles, formular ninguna inferencia sobre la funcionaria. Es un dato relevante para la investigación, no una conclusión sobre su persona.
Un juez impuso medida de aseguramiento en centro carcelario, por lo que Méndez Castaño queda a disposición de la Fiscalía mientras avanzan las pesquisas para identificar a los demás integrantes de la red. Las autoridades, de acuerdo con la misma fuente, verifican si casos registrados en Cali, Palmira y Pasto estarían conectados.
Tres elementos quedan en evidencia tras esta captura. Primero, el nivel técnico: la existencia de un inhibidor de señal dentro de la vivienda allanada sugiere una cadena que va más allá del arrebatón. Segundo, la coordinación interinstitucional: la operación articulada entre Sijín Palmira, Policía Valle y Fiscalía muestra que el trabajo conjunto produce resultados cuando hay un objetivo definido. Tercero, la trazabilidad: el hurto de celulares es uno de los delitos de mayor frecuencia en Colombia, y su combate depende de sistemas de bloqueo de IMEI operativos y de cooperación efectiva con operadores y con autoridades de otros países.
La investigación está en curso. Cualquier afirmación sobre la magnitud de la red o sobre eventuales conexiones internacionales debe esperar a que la Fiscalía formalice las imputaciones correspondientes. Cuando una fuente oficial habla de “presuntos vínculos internacionales”, corresponde a los tribunales validar esa hipótesis con pruebas, no a la prensa convertirla en hecho probado.
Para Cali y Palmira, ciudades donde el hurto de celulares representa una proporción significativa de las denuncias por delitos contra el patrimonio, la desarticulación de esta red, si se confirma su alcance, sería un mensaje operativo. También debería serlo para Pasto, donde las autoridades verifican posibles conexiones.
Esta columna se limita a registrar lo informado por Caracol Radio y a subrayar la necesidad de que la investigación avance con rigor y con debido proceso.