Hace días, los comentarios en las redes de Andrés Cepeda se llenaron de mensajes con un patrón que el cantante no esperaba: usuarios lo confundían con Iván Cepeda, el senador y candidato presidencial del Pacto Histórico. Nombres similares, un remoto parecido físico, y la fricción propia de las plataformas hicieron el resto. Algunos seguidores, entre burla y sinceridad, le prometían votos y presidencias.
El artista primero respondió con seriedad. En comentarios directos dejó claro: no tiene nada que ver con la política, no es candidato, no busca votos políticos. Pero la ola persistió. Entonces cambió de estrategia.
El jueves publicó en X una imagen donde aparece con banda presidencial, frente a un podio oficial, sonriendo ante la ironía. El texto acompañante fue directo: “PORQUE USTED LO HA PEDIDO…” y luego, el giro pedagógico: “¡Este próximo domingo hazlo por quien quieras pero sal a votar!” Con bandera de Colombia. La publicación acumuló miles de interacciones en minutos.
Lo interesante no es que un artista haya convertido un malentendido en meme. Es que Cepeda logró desactivar la confusión mediante el humor sin amplificar la desinformación. No alimentó la broma, no reforzó la idea falsa. La usó como gancho para un mensaje de participación electoral. Es un movimiento calculado: reconoce que la internet es así, que estos malentendidos suceden, pero redirige la energía hacia algo que sí importa: que la gente vote el próximo domingo.
Para quien no siguió el hilo: días antes, cuando Cepeda promocionaba su música, los comentarios lo catalogaban como candidato. Él tuvo que desactivar comentarios en Instagram y aclarar repetidamente su distancia de la política. Algunos seguidores insistían. Esta respuesta gráfica cierra el ciclo sin soberbia, sin ignorancia, con tono que funciona en redes: la aceptación burlona de lo absurdo.