El mercado de componentes para PC gamer en Colombia sigue atado al tipo de cambio. Según reportes del sector, armar una máquina completa oscila entre 3 millones de pesos para una configuración básica y 13 millones para un equipo de alto rendimiento.
La volatilidad del dólar es el factor determinante. Casi todos los componentes —procesador, tarjeta gráfica, memoria RAM, fuente de poder— llegan importados. Cuando el dólar sube, los precios se ajustan casi inmediatamente. El lugar donde compres también importa: tiendas especializadas, distribuidores mayoristas y plataformas de comercio electrónico ofrecen rangos diferentes.
Para quien no siguió el hilo: esta tendencia de precios no es nueva, pero cobra relevancia cada vez que el dólar se mueve. En 2026, con la incertidumbre cambiaria que persiste, los gamers colombianos siguen viendo sus opciones de upgrade limitadas. Un PC gamer de gama media —suficiente para jugar títulos actuales a buen nivel— ronda los 7 u 8 millones. Las configuraciones de entrada (procesadores de hace dos años, tarjetas gráficas de generación anterior) bajan a los 3 millones. Las máquinas para streaming o producción de contenido suben a 10, 12, 13 millones.
Lo que genera fricción en el mercado es la falta de claridad: no hay un precio fijo. Depende del día, del proveedor, del inventario. Los gamers serios muchas veces esperar ventanas de estabilidad cambiaria para hacer sus compras. Otros recurren al mercado usado, donde los precios también fluctúan pero con un descuento sobre el nuevo.
Para el sector de retail de componentes, esto significa margen pero también incertidumbre. No pueden fijar precios a largo plazo sin asumir riesgo cambiario. Los distribuidores grandes tienen colchón. Los pequeños, no tanto.