El Ideam proyecta la llegada de El Niño para mayo-junio-julio con una intensidad superior a ciclos anteriores. En Armenia, las autoridades ya activan respuesta: Empresas Públicas de la ciudad lanza iniciativas educativas para que ciudadanos reduzcan su consumo de agua antes de que la escasez los fuerce a hacerlo.
Paulo César Rodríguez, gerente de la entidad, explicó a Caracol Radio que el trabajo avanza en múltiples frentes simultáneamente. Comunicaciones, eficiencia en el uso, control de pérdidas en la red, y asesoría técnica se coordinan bajo un mismo objetivo: preparar a la ciudad. Pero Rodríguez insistió en algo que suena obvio pero pocas veces se cumple: el ahorro no es responsabilidad solo de la empresa ni del municipio. “Esto es un tema de absolutamente todos”, señaló, reconociendo que sin participación ciudadana las medidas institucionales tienen alcance limitado.
Lo interesante es que la estrategia es preventiva, no reactiva. No hay racionamientos aún. Tampoco crisis visible. Pero la experiencia en zonas cafeteras muestra que El Niño genera volatilidad: períodos de abundancia relativa seguidos de escasez aguda. Armenia intenta convencer en tiempos de agua disponible para evitar que la crisis oblige después. Es el dilema clásico de la comunicación pública: vender urgencia sin pánico, cambio de conducta sin catastrofismo.
Rodríguez también mencionó que las medidas incluyen fortalecimiento de las fuentes hídricas que abastecen la ciudad. Eso es relevante: no se trata solo de ahorrar lo que hay, sino de garantizar que haya más. La ventana de tiempo es estrecha. Si El Niño llega en junio con la intensidad proyectada, las campañas de mayo serán apenas el punto de partida. Todo dependerá de cuánto reduzca realmente la ciudadanía su consumo voluntariamente.