El periodista Cristian Herrera fue asesinado el sábado 6 de junio en Cúcuta, Norte de Santander. Hombres armados en motocicleta lo interceptaron cuando salía de la vivienda de familiares en el barrio Quinta Oriental.
Herrera cubría temas de orden público y judiciales para el diario La Opinión y, más recientemente, trabajaba como asesor en la Secretaría de Seguridad de la Alcaldía de Cúcuta. Era miembro de la junta de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) y tenía medidas de protección de la UNP tras denunciar amenazas. La Fiscalía asumió el caso con un equipo especializado.
La Defensoría del Pueblo pidió celeridad en la investigación y señaló que el asesinato constituye una forma grave de censura. La FLIP lo calificó como una pérdida irreparable para el periodismo colombiano y recordó que Herrera había expuesto casos de corrupción en la región. La Alcaldía de Cúcuta condenó el hecho y rechazó toda violencia contra la prensa.
El crimen ocurre en una zona con alta presencia de crimen organizado y en medio de tensiones electorales. Las autoridades revisan videos de seguridad y testimonios para identificar a los responsables.