El periodista Cristian Hernando Herrera Nariño, de 50 años y con dos décadas en el oficio, fue asesinado en Cúcuta el 6 de junio. Trabajaba como corresponsal regional y formaba parte del consejo directivo de la FLIP.
La FLIP señaló que el hecho silencia una voz crítica que había denunciado corrupción y problemas de seguridad. La Policía Nacional activó de inmediato un equipo de la SIJIN y SIPOL. El procurador Gregorio Eljach exigió resultados rápidos y garantías para el ejercicio periodístico. La defensora del Pueblo Iris Marín calificó el homicidio como una grave forma de censura que debilita la democracia. El Círculo de Periodistas de Norte de Santander pidió a la Fiscalía identificar a responsables materiales e intelectuales.
El caso revive la vulnerabilidad de reporteros que cubren temas de orden público en zonas de frontera. Sin esclarecimiento oportuno, el mensaje de intimidación se extiende a toda la prensa regional.