Una mujer trans denunció haber sido agredida dentro del CAI del Parque Centenario en Bucaramanga. Videos que circulan en redes sociales documentan su relato y lesiones que ella atribuye a un procedimiento policial. El caso aceleró reacciones de colectivos sociales y defensores de derechos humanos.
La Policía Metropolitana confirmó que abrió un proceso disciplinario interno. El coronel Héctor García, subcomandante de la institución, declaró que existe una queja formal registrada y que adelantarán “las actuaciones investigativas correspondientes”. Sin embargo, la respuesta dejó vacíos importantes: no aclaró si el uniformado señalado continúa en funciones ni estableció plazos para la investigación.
En Bucaramanga, este caso reabre un debate persistente. Colectivos LGBT+ reportan históricamente presuntos abusos, discriminación y malos tratos durante procedimientos policiales. Aunque reconocen avances en protocolos de atención diferencial, sostienen que sigue habiendo violencia contra mujeres trans y trabajadoras sexuales. El hecho de que la denuncia ocurra dentro de un CAI—un espacio que debería garantizar seguridad—amplifica la percepción de vulnerabilidad en esta población.
El plantón convocado para el sábado 23 de mayo no busca solo esclarecer este caso. Las organizaciones exigen transparencia en la investigación, garantías institucionales para personas trans y una discusión más amplia sobre trato policial en contextos de seguridad. En redes, mientras algunos piden esperar resultados oficiales, otros reclaman sanciones si se comprueba la agresión. Los colectivos insisten en que denuncias por presunto abuso policial no pueden quedar archivadas o dilatadas, y piden acompañamiento de entidades de control para garantizar imparcialidad.
La Policía Metropolitana aseguró que revisará los videos de dominio público, testimonios y pruebas disponibles. La investigación disciplinaria continúa en etapa preliminar.