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La Bitácora

Opinión, ensayo y memoria política

Política · Análisis · 16 jun 2026

Cartagena, el bulo del pico y placa y la opacidad del Decreto 0015

El DATT desmintió en redes un pico y placa de 24 horas que nunca existió. El episodio revela una falla estructural de transparencia normativa.

Cartagena, el bulo del pico y placa y la opacidad del Decreto 0015 — Política, ilustración editorial

El Departamento Administrativo de Tránsito y Transporte de Cartagena (DATT) emitió esta semana un comunicado categórico: en la ciudad no existe ninguna disposición que ordene un pico y placa de veinticuatro horas con motivo de la temporada turística de mitad de año. La restricción continúa aplicándose por franjas, conforme al Decreto 0015 de 2026, según reportó Caracol Radio Cartagena.

El decreto, recordó la entidad, distingue entre vehículos particulares y motocicletas. Los primeros deben observar la medida de lunes a viernes en dos ventanas: una matinal y una vespertina. Las motocicletas, en cambio, operan con una franja considerablemente más larga, que cubre la mayor parte de la jornada. Adicionalmente, el DATT confirmó la rotación de placas que regirá entre el 30 de junio y el 2 de octubre de 2026, con dígitos restringidos distribuidos de manera escalonada a lo largo de la semana.

Hasta aquí, el contenido es de carácter estrictamente administrativo. Lo interesante del episodio es lo que revela sobre la relación entre las autoridades locales y la circulación de información en una ciudad que en pocas semanas recibirá un volumen inusual de visitantes.

Una versión sin sustento normativo se propagó con la velocidad que permiten las cadenas de mensajería. La aclaración oficial, en cambio, depende de que el ciudadano consulte los canales institucionales, descifre un comunicado y, sobre todo, localice por su cuenta el texto del decreto. La asimetría es evidente: el rumor viaja solo; la rectificación requiere esfuerzo.

El DATT invitó a la ciudadanía a “consultar únicamente los canales oficiales” y a no difundir “noticias falsas o información no confirmada”, según recogió el medio citado. La exhortación es razonable en su intención, pero queda incompleta en su ejecución. El comunicado del DATT no incluyó el enlace directo al Decreto 0015 de 2026 ni publicó su texto íntegro. Una administración que pide a cartageneros y visitantes verificar por sus propios medios debería facilitar, como mínimo, el acceso al documento que pretende que se consulte. La transparencia normativa no se decreta: se publica.

Hay un segundo aspecto que merece atención. La medida combina dos esquemas con lógicas distintas: una restricción corta y focalizada para automóviles, y una extensa para motocicletas que, en la práctica, abarca la mayor parte del día. Esa asimetría, técnicamente justificable por la composición del parque automotor cartagenero, debería ser explicada con claridad en cada campaña de socialización, y no quedar implícita en los horarios del decreto. La pedagogía institucional no puede limitarse a enumerar dígitos restringidos.

El episodio también obliga a preguntar si las autoridades de tránsito de las ciudades intermedias colombianas están equipadas, en términos de comunicación digital, para desmontar bulos en tiempo real durante una temporada de alta movilidad. La respuesta, a la luz de los hechos, sugiere que no del todo. Cuando la aclaración llega después de que la desinformación ya circuló, el daño reputacional y operativo suele estar hecho.

Por ahora, lo concreto es esto: en Cartagena no hay pico y placa de veinticuatro horas, y la versión que lo afirmaba fue desmentida por la autoridad competente. La rotación de placas entra en vigor el 30 de junio, y el DATT anunció que continuará informando por sus canales oficiales. Queda, sin embargo, una tarea pendiente que trasciende la contingencia: vincular cada comunicado con el texto normativo que lo sustenta, y asumir que la lucha contra la desinformación se gana con acceso, no con advertencias.

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Columnista de La Bitácora

Catalina Restrepo Mejía

38 años, Medellín. Egresada de Ciencia Política de EAFIT con maestría en Periodismo de los Andes. 15 años cubriendo contratación pública y política regional.

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