Jhon Edinson Chala Torrejano, alias Chala, escapó de un operativo de fuerzas especiales en Briceño, Antioquia. Según Cambio, el Comando Conjunto de Operaciones Especiales y la Séptima División del Ejército ejecutaron la operación tras diez días de planeación, insertando tropas por aire y tierra en la vereda Palmichal hace tres días. De acuerdo con autoridades reportadas por el medio, Chala resultó herido en el enfrentamiento y fue auxiliado por subalternos disfrazados de civiles. Una mujer integrante de su estructura murió durante los combates.
Las autoridades reportadas por Cambio señalan que Chala y su hombre de confianza, Gustavo Eliecer Sepúlveda Jaramillo (alias Macho Viejo), fueron trasladados a caballo y luego en motocicleta hacia Puerto Valdivia, donde reciben atención de enfermeros de la estructura. El operativo utilizó drones de detección térmica y continuaba rastreando la zona norte y el Bajo Cauca al momento de la publicación.
Lo que complica la posición de Chala va más allá del cerco militar. Cambio reporta análisis de inteligencia del Ejército y la Policía Nacional que indican divisiones internas en su estructura. Según el medio, miembros de la organización estarían suministrando información a las autoridades sobre movimientos y ubicación de Chala. Un sujeto identificado como alias Santiago habría empleado civiles para filtrar estos datos, una maniobra que reflejaría molestia entre los cabecillas de las disidencias de alias Calarcá.
Cambio atribuye el malestar interno al homicidio del periodista Mateo Pérez de Yarumal. De acuerdo con el medio, el hecho fue perpetrado de manera inconsulta, comprometiendo los diálogos de paz con el Gobierno Nacional. Por esa razón, Cambio reporta que desde el estado mayor de las disidencias de Calarcá y el Bloque Magdalena Medio se habría ordenado neutralizar a Chala y sus comisiones de seguridad, según testimonios de pobladores y comunicaciones interceptadas.
Las recompensas aceleran el proceso. Cambio cita cifras de autoridades: 500 millones de pesos por Chala, 640 millones por alias Primo Gay y 50 millones por Macho Viejo. Según el medio, estas recompensas dinamizan el flujo de información que reciben las autoridades para ubicar a los cabecillas del Frente 36.
El operativo ilustra un patrón recurrente en la persecución de estructuras criminales: cuando hay fracturas internas, la información fluye y la búsqueda gana terreno.