Alejandro Char eligió hablar. El alcalde de Barranquilla dedicó las últimas horas a cargar contra el gobierno de Gustavo Petro por lo que, según su lectura, fue un retroceso en la lucha contra las organizaciones criminales. No fue un matiz: fue una pieza de confrontación directa, con palabras gruesas y un destinatario claro.
Según reportó Caracol Radio, Char acusó al gobierno nacional de haber sido permisivo con esas estructuras y de debilitar la política contra la delincuencia. El medio atribuyó al alcalde la afirmación de que, mientras su administración entregaba a la Policía y al Ejército vehículos, radios y tecnología, el gobierno de Petro “jugaba al congelado con los terroristas”. Es la lectura del declarante, no un hecho verificado por la columna.
Char fue más allá. Según Caracol Radio, tildó de “vendepatria” al gobierno saliente y aseguró —siempre según la versión del medio— que su actuación constituye una “falta gravísima” que merece cuestionamiento “a nivel nacional como internacional”. También pidió al presidente electo, Abelardo de la Espriella, que “descongele este narco-Estado”, en una expresión que Caracol Radio presenta como una opinión política del declarante.
Hay tres asuntos que conviene separar.
Primero, el contraste de modelos. Barranquilla, como distrito, ha construido en la última década una narrativa de ciudad segura sustentada en inversión en infraestructura, articulación con la Fuerza Pública y una apuesta turística que requiere percepción de orden. Esa narrativa tiene costos fiscales y políticos, pero le ha dado a Char capital electoral para sostenerse en el debate nacional. Oponer ese caso a la política de “paz total” es, en buena medida, una operación política con datos de ciudad.
Segundo, la atribución de responsabilidad. Char no presentó un balance cuantitativo de capturas, Homicidios o áreas bajo control criminal. Según Caracol Radio, habló de “beneficios para delinquir” y de un gobierno que “se congela”. Es una lectura, no un expediente. La pregunta que queda abierta es si existe, en datos del Ministerio de Defensa o de la Policía Nacional, una caída verificable de capacidades operativas durante el actual gobierno, o si se trata de una disputa de relatos sobre la estrategia correcta. El debate merece cifras, no solo adjetivos.
Tercero, la coincidencia con una noticia que publicó el mismo Caracol Radio el 24 de junio: cuatro menores de edad asesinados en 72 horas en el área metropolitana de Barranquilla. Ese dato no es ajeno al tono de Char. Refuerza el contexto en el que el alcalde enmarca su ofensiva discursiva y explica por qué eligió hablar ahora y no en otro momento.
La columna vertebral del argumento de Char, según Caracol Radio, es la siguiente: si se replica a escala nacional lo que, según su lectura, funcionó en Barranquilla, Colombia mejoraría. La proposición es defendible como hipótesis, pero exigiría evidencia comparable: tasas de Homicidio, hurto, extorsión, control territorial, presencia institucional y, sobre todo, el efecto neto de la cooperación con la Fuerza Pública en cada jurisdicción. Sin esa comparación, el “modelo Barranquilla” se queda en consigna.
Hay un elemento adicional que el discurso de Char deja ver: la reconfiguración de la oposición. Con Petro saliendo y De la Espriella entrando, los alcaldes que capitalizaron la confrontación con el gobierno nacional se posicionan como voceros de una línea de seguridad que promete volver a la línea dura. Char es uno de ellos. Su voz no se apagará en el próximo cuatrienio: pesará en el Senado, en las regiones Caribe y en la discusión presupuestal de seguridad.
El país que recibe al nuevo presidente no es el mismo que dejó el anterior en materia de orden público. La herencia incluye organizaciones criminales reconfiguradas, economías ilegales consolidadas y una opinión pública que ya mide resultados en meses, no en sexenios. En ese escenario, las palabras gruesas son rentables electoralmente, pero la política de seguridad exige precisión técnica, no épica.
Char tiene derecho a cobrar la factura política que considere. Pero la factura de la seguridad, la que pagan las víctimas, la que se liquida en Homicidios y extorsiones, requiere algo más que declaraciones.
Fuentes: Caracol Radio: Fuertes críticas del alcalde Char a Petro por lucha contra organizaciones criminales