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La Bitácora

Opinión, ensayo y memoria política

Cultura pop & política · Análisis · 2 jun 2026

Colombia ganó su despedida, pero no todo brilla en El Campín

La Selección venció 3-1 a Costa Rica en partido amistoso. El despliegue ofensivo fue bueno, pero expuso vulnerabilidades defensivas que preocupan de cara al Mundial.

Colombia ganó su despedida, pero no todo brilla en El Campín — Cultura pop & política, ilustración editorial

Colombia le ganó 3-1 a Costa Rica en El Campín el martes. Fue el último ensayo antes de la Copa del Mundo. Pero hay que ser honesto: el contexto no permite sacar conclusiones de fondo.

Costa Rica llega eliminada, sin victorias hace más de un año, recién goleada 5-0 por Irán. Enfrentó a una tricolor que tuvo el control del partido, pero no de manera abrumadora. Los ticos metieron un gol, crecieron en tramos del juego y nunca se vieron completamente fuera. Eso importa porque sugiere que Colombia aún tiene grietas defensivas que los rivales más fuertes de la Copa explotarán sin clemencia.

Lo positivo fue la presencia de Luis Díaz. El extremo ha acumulado 14 goles bajo la dirección de Néstor Lorenzo y sigue siendo el principal generador de juego ofensivo. Su estado actual permite soñar contra equipos como Portugal, que en el papel son superiores.

La competencia por la delantera también mostró buenas noticias. Jhon Córdoba, el Cucho Hernández (en su mejor momento) y Luis Suárez (que conoce todos los secretos del área) dan opciones reales. La alineación de Gustavo Puerta junto a Richar Ríos en el doble pivote fue interesante: Puerta tiene más imaginación que Jefferson Lerma, aunque este último mantiene ventaja por experiencia.

Carlos Andrés Gómez presionó bien por la derecha. James Rodríguez y Juanfer Quintero aparecieron en el cierre, cuando el rival ya estaba rendido, y propiciaron el “ole, ole” que cerró la noche en el estadio. Eso fue hermoso para la tribuna, pero también reveló algo incómodo: cuando Colombia se atreve a jugar con esa libertad ofensiva, queda expuesta atrás.

El mensaje del partido es contradictorio. Sí, ganamos. Sí, el equipo tiene creatividad y hambre goleador. Pero no, no podemos darnos el lujo de esa vulnerabilidad defensiva en Catar. Los rivales verdaderos no son Costa Rica. Serán equipos que castigan cada error, cada descuido. El 3-1 fue un triunfo limpio, pero incompleto en lecciones.

Lo que quedó claro es que Colombia debe ganar por el balón, por el descaro y la ambición de mandar los partidos. Ojalá sea así en la Copa.

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Columnista de La Bitácora

Valentina Ocampo Lozano

28 años, Cali. Comunicación Social Universidad del Valle. Especialista en ecosistemas de X y Bluesky.

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