La Plaza Mayor de Medellín fue el escenario elegido por Abelardo de la Espriella para cerrar su campaña presidencial el 24 de mayo. A una semana de los comicios, el evento reunió cientos de seguidores en torno a un discurso que pivotó sobre tres elementos: la promesa de victoria en primera vuelta, la apelación a la identidad antioqueña y la confrontación ideológica contra lo que denominó “el comunismo”.
Desde la tarima, De la Espriella estructuró su intervención alrededor de consignas que se repitieron durante toda la jornada. “¿Vamos a derrotar al comunismo?”, preguntó al público, que respondió con ovaciones. Minutos después lanzó la frase que funcionó como cierre de su propuesta: “Así será y lo haremos en primera vuelta”. Esta repetición de consignas anticomunistas operó como eje vertebrador del evento, según reportó Infobea Colombia.
El candidato exaltó a Antioquia como territorio decisivo para la “recuperación de la patria” y describió a Medellín como “el alma de Colombia”. Convocó explícitamente a empresarios, médicos, cristianos, jóvenes y miembros de la fuerza pública en retiro, caracterizando la contienda como “una guerra espiritual”. La presencia de veteranos y reservistas sobre la tarima reforzó esta narrativa de movilización defensiva. De la Espriella también conectó con el sentimiento regional, definiendo a Medellín como ejemplo nacional y a sus habitantes como “un pueblo guerrero” y “trabajador”.
Desde la perspectiva editorial de este medio, el evento refleja una estrategia electoral que privilegia la movilización emocional sobre la presentación de diagnósticos concretos. La apelación constante a conceptos como “patria”, “libertad” y “reconstrucción nacional” carece de anclaje en propuestas fiscales, de seguridad o de política social mensurables. Ocho días antes de los comicios, el cierre de campaña no ofreció claridad sobre cómo gobernaría ni sobre las prioridades de una eventual administración De la Espriella.
El candidato también dirigió críticas directas contra el presidente Gustavo Petro. Afirmó que “la era de Petro y su heredero se acabó”, en referencia al aspirante Iván Cepeda del Pacto Histórico. Mencionó además a Daniel Quintero, exalcalde de Medellín y actual superintendente de Salud, con un tono confrontacional que sugiere que la polarización será un elemento central de la campaña en la recta final.
La elección de Medellín como escenario final no es casual. Antioquia ha sido históricamente un bastión del conservadurismo colombiano, y De la Espriella busca consolidar ese voto en una región donde el centro-derecha ha mantenido influencia electoral significativa. Sin embargo, la pregunta que permanece abierta es si la confrontación ideológica pura es suficiente para ganar en primera vuelta, como promete, o si la fragmentación del voto de centro-derecha obligará a una segunda ronda.
La estrategia de De la Espriella apunta a movilizar un electorado mediante identidades políticas tradicionales y lenguaje de confrontación, más que mediante la presentación de un programa de gobierno detallado. Esto es consistente con tendencias electorales globales de polarización, pero deja sin respuesta las preguntas sobre cómo se financiarían las políticas, cómo se abordaría la crisis fiscal o cuál sería el rol de las instituciones en una eventual administración.
El 1 de junio dirá si esta apuesta funcionó.