El Batallón de Despliegue Rápido N.° 2 fue atacado en la noche del domingo con explosivos e impactos de arma de fuego en la vereda Peña Roja, San José del Guaviare. Los soldados realizaban tareas de reconocimiento sobre un puente como parte del Plan Democracia 2026, el despliegue de seguridad previo a los comicios del 31 de mayo.
El Ejército atribuyó el ataque a la Estructura Jhon Linares, disidencia de las Farc al mando de alias Calarcá. Según información de inteligencia militar citada en el comunicado, ese grupo estaría colocando artefactos explosivos improvisados sobre puentes y carreteras en Meta y Guaviare con intención de interferir la jornada electoral. Los uniformados reaccionaron a tiempo y no reportaron víctimas.
Lo que preocupa a la institución castrense va más allá del ataque puntual. A metros de donde detonaron los dispositivos viven dos adultos mayores y tres menores de edad. El Ejército lo enmarcó como evidencia del “desprecio” de los grupos armados por la vida civil. La Fuerza de Tarea Omega rechazó las acciones como violaciones al derecho internacional humanitario por su carácter indiscriminado.
A una semana de las elecciones, esto se suma a un patrón documentado: hace dos días un soldado murió en Tibú, Norte de Santander, en un ataque con drones cargados de explosivos. El contexto importa: mientras el gobierno intensifica operativos electorales, los grupos residuales de las disidencias Farc mantienen capacidad de golpe en zonas rurales de difícil control. El Ejército señala que las operaciones continuarán de forma coordinada en la región.