Un operativo de la Policía para desalojar vendedores informales en el sector céntrico de Pereira se convirtió en disturbio el lunes. El saldo: dos uniformados heridos con arma blanca, otro con impacto de proyectil, y una mujer civil que resultó impactada sin que se haya confirmado su participación en los hechos.
La Policía no ha precisado aún cómo escaló el procedimiento de control de espacio público hacia enfrentamiento armado. Tampoco hay claridad sobre quién disparó ni en qué circunstancias resultó herida la civil. El Diario de Pereira reporta los hechos, pero los detalles sobre la cadena de eventos y responsabilidades siguen sin confirmarse desde las autoridades.
Lo que interesa acá es doble: primero, la seguridad operativa. Si dos uniformados fueron heridos con arma blanca durante un procedimiento de rutina, hay preguntas sobre entrenamiento, protocolos y capacidad de contención. Segundo, la víctima civil. Cualquier persona impactada por proyectil en un operativo policial requiere explicación clara sobre qué sucedió y por qué fue alcanzada. La Fiscalía debe investigar rápido. Pereira no necesita que estos vacíos de información se conviertan en versiones de calle.