En menos de dos semanas, la Dirección de Investigación Criminal e Interpol de la Policía Nacional, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación, ejecutó dos capturas con perfil internacional en Cali y Medellín. Los procedimientos, reportados por Infobae Colombia, permiten examinar con datos concretos el funcionamiento de los mecanismos de cooperación judicial que Colombia ha suscrito con sus pares europeos.
El primer caso corresponde a Emilio Jiménez Galves, conocido como alias El Español, detenido en Cali mediante registro y allanamiento. Según Infobae, Jiménez Galves era requerido por España a través de una circular roja de Interpol por estafa a gran escala. La publicación lo identifica como el responsable financiero de la estructura denominada Oficina de cobro, cuyo liderazgo principal estaría en cabeza de alias Dimax. La nota periodística sostiene que el capturado habría estructurado una red de compraventa de automotores de lujo y propiedades para canalizar recursos de origen cuestionable hacia el sistema financiero formal. Tras la captura, el detenido quedó a disposición de la Dirección de Asuntos Internacionales de la Fiscalía y enfrenta el trámite de extradición.
El segundo procedimiento se registró en Medellín, con la captura de Soner Nusret Aka, alias El Francés, ciudadano francés también solicitado con circular roja. De acuerdo con el reporte, Aka estaría vinculado a una red dedicada al transporte de cocaína desde América y Asia hacia Europa. La publicación cita al alcalde Federico Gutiérrez, quien confirmó que la operación se realizó con apoyo de la Oficina Anti-Narcóticos de Francia (Ofast). La nota indica que las autoridades francesas habrían incautado en septiembre de 2025 más de 1.800 kilogramos de quinua impregnada con alcaloides, evidencia que, según el mismo reporte, da cuenta de la capacidad logística de la estructura. La publicación agrega que el detenido registra una aprehensión previa en República Dominicana.
Los dos casos comparten tres elementos que conviene destacar. Primero, la activación efectiva de las notificaciones rojas de Interpol como puente entre fiscalías nacionales. Segundo, la articulación operativa entre la Dijín, la Fiscalía colombiana y agencias europeas, que permitió ubicar a los requeridos en territorio nacional. Tercero, el perfil financiero de las estructuras señaladas: en ambos casos las investigaciones apuntan a redes logísticas y de blanqueo con alcance transnacional, no a operadores de bajo nivel.
Desde una perspectiva institucional, los resultados constituyen una señal positiva para la credibilidad del aparato de seguridad colombiano. La cooperación judicial internacional es uno de los terrenos donde el Estado suele mostrar debilidades, tanto por demoras en trámites de extradición como por insuficiencia de capacidades investigativas. ¿Qué indica que una operación conjunta culmine en capturas verificables y en la puesta a disposición inmediata del capturado ante la Dirección de Asuntos Internacionales? Que el territorio colombiano puede dejar de ser refugio, siempre que la cadena institucional se sostenga en el tiempo.
Quedan interrogantes que el reporte no resuelve y que corresponde esclarecer en las siguientes etapas procesales. Para el caso de alias El Español, la Fiscalía tendrá que acreditar ante el juez de garantías la conexidad entre las actividades señaladas en España y la estructura descrita en Colombia, si pretende sostener cargos propios o fundamentar la entrega. Para el caso de alias El Francés, será determinante definir si el proceso se sustancia en Colombia o si se concreta la extradición a Francia, decisión que depende tanto de la solicitud formal como de la naturaleza de los cargos y de la concurrencia de investigaciones en curso. En ambos supuestos, la publicidad de las decisiones y la trazabilidad documental serán la mejor defensa institucional frente a cuestionamientos posteriores.
Más allá de los nombres y las nacionalidades, las dos capturas dejan una lección operativa: la criminalidad transnacional se combate con coordinación transnacional. Cuando la Dijín, la Fiscalía y las agencias europeas trabajan con protocolos comunes, los resultados llegan. Cuando esa cadena se interrumpe, las organizaciones financieras del narcotráfico y la estafa encuentran refugio. La sostenibilidad de estos golpes depende, entonces, de algo menos vistoso que un operativo exitoso: de la continuidad administrativa, la capacitación técnica y la asignación presupuestal sostenida a las unidades de investigación criminal. Sin esos tres ingredientes, las capturas de hoy pueden convertirse en excepciones y no en tendencia.