La madrugada de este miércoles se registró un ataque con drones explosivos contra la base militar La Esmeralda, ubicada entre Convención y Teorama en el corregimiento de San Pablo, en la zona del Catatumbo. Según reportes de ciudadanos y videos difundidos en redes sociales, la confrontación dejó ráfagas de disparos audibles durante varias horas.
En el sitio tiene presencia el Batallón Energético y Vial N.° 10 del Ejército Nacional, cuyos integrantes iniciaron labores de monitoreo y control tras el ataque. Hasta el cierre de esta madrugada, las autoridades militares no habían emitido comunicado oficial sobre la situación, daños o bajas. La información proviene de testimonios de habitantes del sector y material audiovisual compartido en línea.
El Catatumbo es territorio disputado desde hace años. La presencia de grupos armados ilegales y el tráfico de combustible generan una dinámica de violencia constante en la región. Los ataques a instalaciones militares con drones explosivos representan un cambio en la capacidad operativa de los actores armados en esa zona, un escalamiento que va más allá de enfrentamientos convencionales. El timing del ataque —coordinado, con tecnología de precisión— sugiere planificación. Es información que el Ministerio de Defensa debe aclarar con urgencia, no solo sobre lo que ocurrió, sino sobre cómo penetraron la zona de seguridad y qué recursos operativos se desplegaron en respuesta.
La ausencia de información oficial en las primeras horas es preocupante. En un escenario donde la capacidad de respuesta estatal está en juego, el silencio no tranquiliza a la población local ni a quienes siguen la seguridad del país.