El Ejército Nacional reportó dos ataques en 48 horas. En Riohacha, La Guajira, explosivos impactaron el Batallón de Infantería Mecanizado N° 6 Cartagena en la madrugada del 27 de mayo, dejando 12 soldados heridos. Horas después, en Florencia, Caquetá, dos policías resultaron lesionados por un artefacto detonado en zona urbana. Ambos eventos se suman a un patrón reciente de violencia en múltiples regiones.
Las autoridades militares atribuyen los ataques al Ejército de Liberación Nacional. Según el ministro de Defensa Pedro Sánchez, citado por El Heraldo, “El ataque terrorista fue generado por el grupo criminal del ELN”. El Ejército confirmó que la estructura identificada como “6 de Diciembre” estuvo detrás del atentado en Riohacha. El ministro anunció una recompensa de 200 millones de pesos por información que permita capturar a los responsables.
En Riohacha, los explosivos impactaron dormitorios del batallón. Autoridades hallaron una camioneta con ocho artefactos sin detonar de los 12 que se intentaban activar. Según el gobernador Jairo Aguilar Deluque, una detonación completa habría ocasionado “una tragedia total”. En Caquetá, el coronel César Pinzón vinculó el atentado a operaciones recientes contra estructuras delincuenciales. Ambos policías permanecen hospitalizados; el explosivo fue clasificado como de baja intensidad.
El procurador Gregorio Eljach rechazó públicamente los actos, alertando sobre el riesgo a la población civil. Estos ataques ocurren en antesala electoral, período en el que grupos armados históricamente intensifican acciones para demostrar capacidad operativa. El panorama de violencia trasciende el conflicto bilateral con el ELN: reportes previos documentan enfrentamientos entre disidencias rivales en otras regiones.