La visa B1/B2 de Estados Unidos en Bogotá está atrapada en un cuello de botella administrativo. Conseguir cita para iniciar el trámite toma 398 días. Para quien no siguió el hilo: esta es la visa más solicitada por colombianos que buscan trabajar, estudiar o visitar temporalmente.
El problema no es nuevo, pero se volvió más agudo. Mientras la Embajada de EE.UU. mantiene calendarios limitados, los estudiantes que necesitan llegar antes del semestre entrante están congelados. Las universidades estadounidenses no esperan. Los calendarios académicos corren desde agosto o enero. La burocracia migratoria, no.
Esto genera un efecto cascada. Quien no consigue cita a tiempo pierde matrícula, pospone planes, busca alternativas. Algunos optan por otros destinos donde el trámite es más ágil: Canadá, España, Portugal. Otros simplemente se quedan. El costo no es solo el de la visa (aproximadamente 160 dólares), sino el de la incertidumbre: dinero reservado, decisiones de vida en pausa, inversión en documentación que envejece mientras espera.
La pregunta incómoda: ¿es esta una falla del sistema consular estadounidense, de la capacidad instalada en Bogotá, o de la demanda genuina que simplemente supera la oferta? La respuesta probablemente sea las tres. Pero mientras se debate, hay 398 días de colombianos esperando respuesta.