Radamel Falcao reveló en zona mixta lo que Millonarios ya conocía: su permanencia en el club no depende del rendimiento en cancha sino de un obstáculo fiscal. Tras las eliminaciones en Liga BetPlay y Copa Sudamericana, el samario mencionó un “impedimento” que trasciende lo deportivo.
El nudo es tributario. Según reportó Infobea Colombia, cualquier persona que resida más de 183 días en Colombia durante un año calendario debe tributar ingresos y patrimonio en el país. Millonarios confirmó que este asunto ha condicionado la continuidad de Falcao desde su regreso de España hace dos años.
Katherine Díaz, experta en tributación consultada por Valora Analitik, detalló dos caminos legales. El primero: invocar el tratado Colombia-España para evitar doble tributación y demostrar residencia fiscal europea aunque trabaje en Bogotá. El segundo: que su familia se radique en Europa para consolidar arraigo allá y preservar estatus fiscal español.
Pero Falcao cerró esa puerta. Cuando preguntaron si buscaría equipo en el exterior, respondió: su familia está muy a gusto en Bogotá, sus cinco hijos son felices acá, y no desea someterlos a nuevas mudanzas. La tensión es evidente: para quedarse con ellos en Colombia, debe tributar. Para evadir impuestos, debe separarlos.
Lo interesante no es el caso Falcao en sí. Es lo que expone sobre la arquitectura tributaria colombiana. El país aplica regímenes de residencia fiscal con una rigidez que otros países del continente no imponen con igual severidad. Eso genera fricciones reales entre política fiscal y atracción de talento internacional.
Millonarios intenta resolver esto negociando la viabilidad de la primera opción: mantener residencia fiscal española mientras trabaja en Bogotá. La decisión llegará en las próximas semanas. Por ahora, el dilema ilustra una tensión institucional genuina que va más allá del fútbol.