Enrique Gómez, senador electo y jefe de debate del candidato presidencial Abelardo de la Espriella, ha intensificado en los últimos días su estrategia electoral mediante videos difundidos en redes sociales. El objetivo declarado es movilizar lo que denomina “voto útil” hacia su candidato, con énfasis en captar electores indecisos y a quienes respaldan otras opciones de centro-derecha.
En un acto realizado en la plaza de La Macarena de Medellín, Gómez empleó una frase que funcionó como contraste retórico entre dos candidaturas de la derecha institucional: “la Paloma no voló y Abelardo la triplicó”. Según reportó Infobae, Gómez interpretó esta expresión como referencia a resultados en encuestas recientes. Sin embargo, el dirigente no especificó cifras públicas que respalden esa afirmación de manera verificable.
El argumento central de Gómez se ancla en dos premisas. La primera es que la coyuntura política y social del país exige una respuesta electoral contundente en primera vuelta, sin necesidad de ballotage. La segunda es que cualquier dispersión del voto de derecha beneficiaría a candidaturas que Gómez considera de izquierda.
En sus videos, Gómez ha formulado caracterizaciones sobre situaciones de orden público. Según Infobae, Gómez afirmó que Cali estaría “completamente bloqueada desde hace varios días” y que la vía al mar en Buenaventura estaría bloqueada. En esos mismos videos, Gómez caracterizó la situación de Bogotá como sometida al caos. Estas son interpretaciones políticas formuladas por Gómez en el contexto de su campaña electoral. Autoridades de orden público no han corroborado tales caracterizaciones, y las afirmaciones de Gómez permanecen como aseveraciones de campaña sin verificación institucional.
El llamado al voto útil no es nuevo en la política colombiana. Históricamente, ha sido utilizado por candidatos de distintos espectros cuando enfrentan fragmentación electoral. Lo que distingue la estrategia de Gómez es su explicitación: reconoce que busca concentrar preferencias en De la Espriella, no por convicción de que sea la mejor opción, sino porque considera que es la más viable para impedir una segunda vuelta que, en su análisis, legitimaría a candidaturas de izquierda.
Esto plantea una tensión conceptual. La defensa del “voto útil” como criterio de decisión electoral asume que la viabilidad electoral es un factor legítimo en la deliberación ciudadana. Pero también implica que el votante renuncia a expresar su preferencia genuina si esta no coincide con la opción que se presenta como viable. En contextos de fragmentación, esa lógica puede acelerar la concentración del voto; en contextos de polarización, puede profundizarla.
Gómez ha insistido en que su llamado no responde a ventaja pequeña partidista, sino a necesidad nacional. Sin embargo, el énfasis en que solo De la Espriella puede ganar en primera vuelta es, por definición, una ventaja electoral para su candidato. La distinción entre interés nacional e interés partidista no siempre es clara en campañas de este tipo.
Lo que sí es verificable es que Salvación Nacional, el partido de Gómez, ha optado por respaldar a De la Espriella en lugar de presentar candidatura propia. Esta decisión estratégica explica el tono de sus intervenciones recientes: no se trata de un comentarista neutral, sino de un actor político con interés directo en el resultado electoral.
A cinco días de los comicios, la estrategia de Gómez apunta a movilizar indecisos y a presionar a votantes del Centro Democrático para que consideren cambiar su voto. Es una apuesta por la concentración sobre la dispersión. Su éxito o fracaso dependerá de factores que van más allá de los videos y actos públicos: la percepción ciudadana sobre el desempeño del gobierno actual, la evaluación de cada candidatura y, finalmente, la decisión soberana de cada elector.
Lo que permanece constante es que la polarización electoral, alimentada por narrativas de amenaza existencial, tiende a reducir el espacio para candidaturas de centro. Si eso ocurre, la estrategia de voto útil habrá contribuido a ese resultado, aunque no sea su intención declarada.