Edición N.º 2698 Jueves, 21 de mayo de 2026 · Bogotá
· · Iniciar sesión Suscribirse
La Bitácora

Opinión, ensayo y memoria política

Nuevo

El Decir y el Hacer

Archivo permanente de la retórica oficial colombiana en X, contrastada con nuestras columnas. Indexable, citable, fechado.

Visitar la sección
Última hora · Análisis · 21 may 2026

Grafitis como síntoma de deterioro institucional

Cuando el descuido en espacios públicos se vuelve herramienta política, los muros pintados son menos el problema que la señal de que algo más profundo se rompe.

Grafitis como síntoma de deterioro institucional — Última hora, ilustración editorial

La teoría de la ventana rota lleva décadas explicando cómo el deterioro visible de lo público genera más deterioro. Un vidrio roto sin reparar invita al siguiente. Un muro sin mantenimiento se convierte en lienzo. Y cuando nadie lo frena, la apatía se contagia.

En Colombia eso no es solo urbanismo. Se volvió arena política.

Los grafitis en infraestructura pública dejaron de ser acto aislado de vandalismo para transformarse en síntoma de algo más grave: la captura de espacios comunes como territorio de disputa política. Muros que nadie limpia. Pintas que nadie sanciona. Un mensaje implícito de que la autoridad municipal o distrital no tiene control.

Eso importa porque afecta cómo los ciudadanos perciben el Estado. Si el gobierno no puede mantener un muro limpio en la esquina, ¿por qué confiar en que pueda garantizar seguridad o servicios básicos? La ventana rota no es solo suciedad. Es evidencia de abandono.

El riesgo es que el deterioro visual de la ciudad se use como narrativa política. Hay gobiernos locales que lo permiten porque les conviene el caos narrativo. Hay movimientos que lo incentivan como acto de ocupación simbólica. Y hay ciudadanos que simplemente se resignan porque sienten que el espacio público ya no es de ellos.

La pregunta no es cuánta pintura hay en los muros. Es quién decidió que esos muros ya no merecen mantenimiento. Eso sí merece escrutinio.

Espacio publicitario 728 × 120
Columnista de La Bitácora

Valentina Ocampo Lozano

28 años, Cali. Comunicación Social Universidad del Valle. Especialista en ecosistemas de X y Bluesky.

Ver todas sus columnas

La conversación

Para participar en la conversación necesitás registrarte como lector. Sin contraseñas — un enlace al correo y entrás.

Registrarme para comentar

Sé el primero en comentar.