En el cierre de campaña de Paloma Valencia en el Movistar Arena de Bogotá ocurrió un momento que la candidata del Centro Democrático no tenía previsto: un miembro de su familia manifestó en vivo su desacuerdo con la campaña presidencial.
Según reportes de la jornada, durante el acto que reunió a dirigentes políticos, simpatizantes y figuras públicas, la hija de Valencia expresó no estar “firme con la patria”, una frase que resonó en redes y medios como un distanciamiento explícito del mensaje central de la campaña derechista. El comentario ocurrió en un momento donde la candidata buscaba proyectar unidad y convocatoria.
El incidente marca una tensión visible dentro del círculo cercano de Valencia a pocas horas de las votaciones. Para quien no siguió el hilo: Valencia lidera la coalición Centro Democrático en una carrera que enfrenta al gobierno Petro desde la oposición institucionalista. Estos momentos de fractura interna, especialmente cuando involucran a la familia de un candidato, generan dudas sobre la cohesión del equipo en la recta final.
Lo que pasó ayer no es anecdótico. En campañas presidenciales, cada gesto, cada frase sin filtro que sale del círculo íntimo se amplifica porque el electorado lee coherencia o falta de ella. El Centro Democrático ha construido su propuesta sobre la defensa del Estado de derecho y los valores institucionales. Una crítica pública de un familiar directo, en vivo, toca exactamente esa fibra: ¿qué tan sólido es el mensaje cuando ni la familia lo abraza?
Esto no significa que Valencia pierda por esto. Pero sí marca el tono de una campaña que entra en su hora final con más preguntas que respuestas sobre su propia estructura interna.