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La Bitácora

Opinión, ensayo y memoria política

Judicial · Análisis · 15 jun 2026

La escena del crimen que nadie recogió a tiempo en San Cayetano

El asesinato de Luis Alfredo Balaguera expone cómo opera la cadena de demoras en zonas de alto riesgo del Catatumbo.

La escena del crimen que nadie recogió a tiempo en San Cayetano — Judicial, ilustración editorial

El caso de Luis Alfredo Balaguera Lanchero, reportado por La Opinión de Cúcuta el 15 de junio, dejó al descubierto un problema que va más allá del homicidio: la forma en que la institucionalidad gestiona la escena del crimen en zonas catalogadas como de alto riesgo. El cuerpo de Balaguera, de 47 años, permaneció varias horas en una vía destapada del área rural de San Cayetano antes de ser retirado del lugar.

Lo que dice la cronología reconstruida por el medio regional

Según la publicación de La Opinión, habitantes de la vereda El Tiango hallaron el cadáver alrededor de las 6:30 de la mañana del domingo 14 de junio. La víctima no portaba documentos y presentaba varias heridas de bala. La comunidad reportó el hallazgo a las autoridades y, de acuerdo con la versión recogida por el medio, el levantamiento no se realizó de inmediato porque la Fuerza Pública considera la zona de alto riesgo. Pasadas tres horas y media, una funeraria privada procedente del barrio Sevilla de Cúcuta ingresó al sitio tras recorrer aproximadamente 20 minutos de trocha desde el Anillo Vial Occidental, a la altura de Los Arrayanes, y trasladó el cuerpo al Instituto Nacional de Medicina Legal para su identificación.

Sobre las circunstancias del deceso, La Opinión informó que, según el relato de los familiares, Balaguera habría recibido en la tarde del sábado una llamada en la que le solicitaban presentarse en el supermercado ARA del sector de Los Arrayanes. Desde ese momento, agregó el medio citando a la familia, no se volvió a tener noticias suyas. La línea de que la víctima fue citada con engaños es, hasta ahora, una hipótesis familiar reproducida por el medio y no una versión confirmada por la Fiscalía.

Cadena de demoras y validez probatoria

El punto que merece atención pública no es únicamente el homicidio, sino la secuencia documentada. Una escena del crimen expuesta a la intemperie, al tránsito de moradores y al paso del tiempo pierde trazabilidad. Las pruebas balísticas, los residuos de disparo, las huellas y los testimonios espontáneos dependen de horas, no de días. Cuando el levantamiento lo realiza una funeraria privada en lugar del cuerpo técnico forense, surgen preguntas legítimas sobre qué evidencia fue preservada, qué cadena de custodia se construyó y qué información se perdió entre las 6:30 de la mañana y las 10:00 de la mañana, cuando finalmente se retiró el cadáver.

Lo que falta por establecerse

Dos interrogantes deberían ser respondidos por la Fiscalía y la Policía Metropolitana de Cúcuta en los próximos días. Primero, si la línea telefónica desde la que, según la familia, se habría citado a Balaguera ya está en poder de los investigadores y qué registros de llamadas y antenas se han solicitado. Segundo, las razones protocolares por las que el levantamiento no se ejecutó en las horas inmediatamente posteriores al hallazgo, pese a que los moradores dieron aviso temprano, y si esa demora quedó documentada en el informe policial.

Un patrón regional, no un caso aislado

La Opinión documentó en los días previos otros hechos violentos en la misma región: el asesinato del empresario Ramón Antonio Moreno Quemba, con un capturado que habría confesado el crimen; el rescate de una mujer que, según el medio, habría sido secuestrada en San Cayetano por disidencias de las Farc; la liberación de Nadin Ortiz Soto en Ocaña, con denuncia familiar vigente; y la legalización de captura de un hombre señalado, según la denuncia conocida por la Fiscalía, de lanzar a una perra desde un edificio en Villa del Rosario. Cinco hechos en una sola zona, registrados por el mismo medio regional.

Lo que está en juego

Cuando una funeraria privada —y no la Fiscalía ni Medicina Legal— termina levantando un cadáver en una trocha del Catatumbo, no se trata solo de una demora logística. Se trata de una escena del crimen cuya validez probatoria queda comprometida antes de que arranque formalmente la investigación. Corresponde a la Fiscalía General de la Nación y a la Policía Nacional informar, con cifras y cronogramas, qué protocolos se activaron en la mañana del 14 de junio en la vereda El Tiango y qué se está haciendo para que la cadena de demoras no se repita en futuras escenas en zonas de alto riesgo del Catatumbo.

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Columnista de La Bitácora

Catalina Restrepo Mejía

38 años, Medellín. Egresada de Ciencia Política de EAFIT con maestría en Periodismo de los Andes. 15 años cubriendo contratación pública y política regional.

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