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La Bitácora

Opinión, ensayo y memoria política

Mercados · Análisis · 25 may 2026

La herencia concentra la riqueza entre los jóvenes multimillonarios

Mientras la movilidad social se estanca en América Latina, los herederos dominan la lista de menores de 30 años más ricos del mundo. Una brecha que también define las oportunidades en Colombia.

La herencia concentra la riqueza entre los jóvenes multimillonarios — Mercados, ilustración editorial

La riqueza no se construye, se hereda. Al menos eso sugieren los datos más recientes sobre la composición de fortunas entre jóvenes multimillonarios a escala global. Clemente Del Vecchio, heredero del imperio óptico italiano EssilorLuxottica, encabeza la lista mundial con 6.800 millones de dólares a los 21 años, según reportes de La República. Un dato que no es anécdota, sino síntoma de una tendencia estructural que redefine las reglas del juego económico en el siglo XXI.

Cuando el capital inicial lo es todo

El fenómeno no es nuevo, pero su magnitud sí. En economías desarrolladas, la transmisión intergeneracional de fortuna ha acelerado en las últimas dos décadas, especialmente después de la crisis de 2008. Los herederos que acceden a empresas consolidadas, portafolios diversificados y redes financieras internacionales tienen una ventaja que ningún emprendedor joven puede replicar desde cero.

Del Vecchio no construyó EssilorLuxottica; recibió una empresa con márgenes operativos sólidos, presencia en 180 países y capacidad de generación de flujo de caja inmediato. Su juventud no es un obstáculo sino una ventaja: décadas por delante para ampliar el patrimonio bajo un régimen fiscal que, en muchas jurisdicciones europeas, favorece la retención de capital en manos familiares.

Esto importa para Colombia porque refleja un patrón que también aquí se reproduce, aunque con menos visibilidad internacional. Las grandes fortunas nacionales —en sectores como alimentos, energía, retail y construcción— tienden a concentrarse en familias que ya controlaban capital hace tres o cuatro generaciones. La movilidad social ascendente desde la clase media hacia la élite empresarial es más lenta y exige más fricción que la simple herencia.

El contraste con la región

En América Latina, el fenómeno es aún más pronunciado. Según datos de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), la concentración de riqueza en la región es de las más altas del mundo, con el coeficiente de Gini cercano a 0,50 en varios países. La brecha entre herederos y emprendedores de primera generación es particularmente profunda porque el acceso al crédito, la educación de calidad y las redes empresariales internacionales están fuertemente sesgados hacia familias ya establecidas.

Un joven colombiano con talento pero sin patrimonio inicial enfrenta costos de transacción que un heredero europeo simplemente no conoce: acceso limitado a financiamiento de largo plazo, educación universitaria de menor calidad relativa, y redes de negocios que requieren capital social previo para acceder.

Implicaciones para el mercado de capitales

Este patrón tiene consecuencias macroeconómicas. Cuando la riqueza se hereda en lugar de generarse, la economía tiende a ser menos dinámica. Los herederos pueden mantener empresas rentables pero no necesariamente innovar con la urgencia que impone la competencia. La falta de presión para reinventar negocios ralentiza la productividad sectorial.

Para Colombia, esto es relevante en el debate sobre reforma tributaria y política de capital. Si el objetivo es aumentar movilidad social y productividad, los impuestos a sucesiones y donaciones son instrumentos que la región ha subutilizado. La mayoría de países latinoamericanos tienen tasas muy bajas o exenciones generosas en herencias, lo que perpetúa la concentración.

No se trata de confiscación sino de calibración: si una fortuna de 6.800 millones de dólares se hereda sin fricción fiscal significativa, el Estado pierde oportunidad de redistribuir hacia educación o infraestructura que generaría más emprendedores de primera generación.

El factor geográfico

También importa dónde se hereda. Del Vecchio es italiano, beneficiario de un mercado único europeo, estabilidad institucional, y acceso a mercados de capitales sofisticados. Un heredero colombiano de similar fortuna enfrenta volatilidad de tasa de cambio, riesgo país más alto, y menor profundidad de mercados financieros locales. Esto incentiva la fuga de capitales hacia activos en dólares o jurisdicciones más seguras, lo que reduce inversión productiva doméstica.

La pregunta que debería ocupar a formuladores de política pública en la región es cómo incentivar que la riqueza heredada se reinvierta localmente con propósito productivo, no solo conservador. Esto requiere instituciones fuertes, seguridad jurídica, y retornos competitivos en activos domésticos.

Cierre

La lista de jóvenes multimillonarios del mundo es, en buena medida, un ranking de herederos. Eso no es un juicio moral sino una observación económica. Pero sí sugiere que en un mundo donde la herencia domina sobre la meritocracia, la movilidad social se congela. Para Colombia, eso debería ser una alarma, no una aceptación."

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Columnista de La Bitácora

Andrés Felipe Torres Quintana

42 años, Bucaramanga. Economista UIS con maestría en Relaciones Internacionales del Externado. 10 años en consultoría de riesgo político.

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