El primero de julio, durante las audiencias de imputación en el proceso por la muerte de Natalia Villalba Angarita, el director del Instituto Nacional de Medicina Legal, Ariel Emilio Cortés, entregó un dato técnico que merece atención separada del escándalo mediático. Según explicó ante medios, dejar el cuerpo dentro de una maleta expuesta al agua de la ducha acelera la descomposición y, con ella, la pérdida de huellas dactilares y otros elementos de interés criminalístico. La afirmación, reportada por Pulzo, es lo que técnicamente se conoce como manipulación del lugar de los hechos orientada a entorpecer el trabajo de los peritos.
Lo que la Fiscalía presentó en la audiencia contra el ciudadano británico Matthew Ashley Foster-Smith es, en ese orden de ideas, un expediente con dos capas. La primera es la causa de muerte: trauma contundente en la cabeza, según la necropsia. La segunda es la conducta posterior al deceso: desmembramiento, ocultamiento del cuerpo en una maleta y ubicación de esa maleta en la ducha del apartamento 702 del edificio Morph, en El Chicó, con la regadera abierta. Como reportó Pulzo, al procesado se le imputaron los delitos de feminicidio agravado y ocultamiento de elemento material probatorio, este último típicamente asociado a la destrucción o alteración de evidencia.
El código penal colombiano contempla el ocultamiento de elemento material probatorio como una conducta autónoma, distinta del delito base. Su existencia en el catálogo punitivo obedece a una preocupación concreta: sin cadena de custodia y sin preservación de la escena, la verdad forense se deteriora. Lo que Medicina Legal describe encaja, en principio, con ese tipo penal: el uso de agua para acelerar la descomposición es una forma de agredir la prueba, no solo a la víctima. Cortés fue enfático en señalar que, en condiciones de menor humedad, el cuerpo se preserva por más tiempo y permite mejores análisis. El expediente fiscal, siempre según el relato del ente acusador, habría actuado en sentido contrario.
A eso se suman los registros de las cámaras del edificio, divulgados por Citytv y recogidos por Pulzo. Las imágenes muestran a Foster-Smith ingresando al apartamento con Villalba, saliendo posteriormente y trasladando sábanas hacia la zona de lavandería. Si la Fiscalía logra acreditar en juicio que esos movimientos tuvieron como propósito lavar血迹 o cualquier otro rastro, podrían configurar un componente probatorio adicional a los dos delitos ya imputados.
El cuerpo de la diseñadora gráfica de 36 años fue hallado el 22 de junio por personal de aseo, después de que venciera el tiempo de hospedaje. La Fiscalía busca reconstruir lo ocurrido entre el 17 y el 21 de junio. La captura en el Aeropuerto Mariscal Sucre de Quito, en operación coordinada con Ecuador y Reino Unido, y el posterior traslado a Bogotá, indican que la cooperación internacional funcionó en la fase de ubicación, aunque el verdadero reto procesal está por venir: pasar de un relato fiscal sólido a una sentencia condenatoria que sobreviva al juicio oral.
Medicina Legal cumplió su tarea. Identificó a la víctima, estableció la causa de muerte y advirtió sobre las condiciones que dificultaron el análisis. Ahora le corresponde a la Fiscalía demostrar, prueba por prueba, que la manipulación de la escena no fue un accidente de la naturaleza sino una decisión humana. Esa distinción es la que separará, en sede judicial, un feminicidio agravado con ocultamiento de una simple omisión posterior al hecho.