La Fiscalía General de la Nación mantiene abierto el expediente por la muerte de Alejandro Calderón Hernández, ciudadano costarricense de 42 años, cuyo cuerpo fue localizado el 30 de mayo de 2026 en un alojamiento del barrio La Favorita, en el centro de Bogotá, según reportó Infobae Colombia con base en información oficial del ente acusador. La identificación se obtuvo por cotejo dactilar con datos remitidos desde Costa Rica por el Organismo de Investigación Judicial.
De acuerdo con la versión divulgada por la Fiscalía y reproducida por Infobae Colombia, los primeros análisis del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses no evidenciaron lesiones externas atribuibles a violencia. La hipótesis preliminar que orienta la indagación apunta a una falla cardiaca como causa probable del deceso. Sin embargo, la conducción del caso fue asignada a un despacho especializado de la Seccional Bogotá, una dependencia que, según la propia estructura del organismo investigador, se activa cuando existen dudas sobre las circunstancias y la manera en que ocurrió una muerte, incluso cuando el dictamen forense preliminar no reporta violencia visible.
Esa decisión administrativa tiene peso procesal. La sola asignación indica que el caso no se cerró con el reporte inicial de Medicina Legal y que la Fiscalía busca descartar o confirmar otras hipótesis antes de producir una conclusión formal. Es, en la práctica, una reserva sobre la causalidad natural como explicación definitiva.
La cronología disponible, reconstruida por Infobae Colombia a partir del relato de la esposa de la víctima, Helen, es breve y deja vacíos. Calderón se hospedaba en el Hotel Artístico, en el centro de la capital. Su última comunicación con la familia se registró hacia las 7:40 p. m. del 29 de mayo, cuando manifestó a su pareja que se dirigiría a una pizzería cercana. Después de ese intercambio no volvió a tener contacto con sus allegados. Su cuerpo apareció al día siguiente en un hospedaje de La Favorita, una zona distinta a la de su alojamiento registrado, según el mismo reporte.
La pregunta que la Fiscalía aún no responde de manera pública es por qué un viajero que pernoctaba en un hotel terminó encontrado en un hostal diferente, en otra zona del centro. Entre la última comunicación y el hallazgo hay un tramo de horas que los investigadores están llamados a reconstruir con testimonios, registros de cámaras, trazabilidad de dispositivos y, eventualmente, entrevistas a testigos del sector. Esos elementos son los que permitirían confirmar la hipótesis cardíaca o, en su defecto, abrir líneas adicionales. ¿Cuenta la Fiscalía con esos insumos en este momento? La respuesta aún no es pública.
En el plano diplomático, la Cancillería de Costa Rica, encabezada por el canciller Manuel Tobar, sostuvo contacto con la familia y acompañó el proceso de identificación, según reportó Infobae. El Ministerio de Relaciones Exteriores costarricense agradeció la colaboración de las autoridades colombianas, y los allegados confirmaron la identidad del cuerpo a través de un comunicado en redes sociales, en el que pidieron respeto por su intimidad.
Lo que falta en el expediente es claro. La Fiscalía no ha divulgado el dictamen final de Medicina Legal con la causa cierta de muerte ni los resultados de los estudios complementarios ordenados por la dependencia a cargo. Tampoco se conocieron, hasta la publicación de la nota, los registros de cámaras del sector ni las declaraciones de quienes pudieran haber visto a Calderón entre el hotel y el hostal donde apareció. Atribuir el deceso a una causa natural con el solo reporte preliminar sería tan prematuro como descartar, sin elementos, cualquier otra línea de investigación.
El estándar que debe observarse es el ordinario: la Fiscalía tiene la competencia y la obligación de producir una conclusión sustentada en evidencia técnica y testimonial, no en conjeturas. La familia de Calderón, la opinión pública costarricense y la colombiana tienen derecho a conocer el resultado completo de esa indagación. Mientras el expediente permanezca abierto, lo único cierto es el dato de partida: un empresario extranjero murió en el centro de Bogotá, su cuerpo fue identificado por la vía diplomática y la causa preliminar sugiere una falla cardiaca. El resto, incluida cualquier eventual responsabilidad penal, depende de lo que arroje la investigación.