Néstor Lorenzo incluyó a Juan Camilo Hernández en la lista de 26 para el Mundial 2026, dejando fuera a Rafael Santos Borré. Para quien no sigue el proceso de selección: la sorpresa radica en que Santos Borré había tenido mayor regularidad en convocatorias bajo el mando del técnico argentino.
En rueda de prensa, Lorenzo explicó su criterio. Según Caracol Radio, el entrenador señaló que privilegió “el rendimiento actual” al comparar ambas posiciones. El técnico mencionó la necesidad de evaluar “las ligas en las que juegan y niveles en los que están”, reconociendo que “la línea es muy pareja entre uno y otro”. Hernández acumula 7 partidos en 10 convocatorias, con 2 goles. Cinco de esos encuentros ocurrieron bajo la dirección de Lorenzo.
Las reacciones de los convocados reflejan el peso que representa una cita mundialista. Luis Javier Suárez, quien regresaba tras ausencias en procesos anteriores, escribió en Instagram que su “sueño de niño recorriendo las canchas de Santa Marta se cumplió” al ser convocado. Juan Camilo Portilla y Gustavo Puerta fueron captados en video reaccionando con lágrimas, momentos que sus representantes compartieron públicamente.
Estas celebraciones ilustran lo que significa para los futbolistas colombianos participar en un Mundial. Trasciende lo deportivo: marca carreras, genera historias personales y representa un reconocimiento que pocas veces se repite en la vida profesional. La decisión de Lorenzo refleja un criterio común en procesos de selección: ajustar listas según desempeño reciente. Lo que genera tensión en el relato público es comunicar comparaciones directas entre competidores por la misma posición, especialmente cuando uno tiene trayectoria consolidada en el proyecto.