Un menor de siete años con cardiopatía congénita, sometido a tres esternotomías y dependiente de oxígeno, aparece en un video pidiendo que le autoricen lo que su madre, según reportó El Universal de Cartagena, lleva cerca de un año tramitando ante la Nueva EPS: unos estudios y un cateterismo cardíaco en una clínica de cuarto nivel, requisito para ser incluido en lista de trasplante de corazón. La frase que el video recoge —“yo no quiero morir”— no es un eslogan; es la descripción clínica de lo que ocurre cuando la autorización se atrasa.
El caso llegó a la cuenta de X del presidente Abelardo De la Espriella, quien respondió con una instrucción directa a la ministra de Salud, Ana María Vesga, para que se pusiera al frente del seguimiento y gestionara ante la Nueva EPS la atención urgente del menor. En su mensaje, el primer mandatario agregó una frase que el sector reconoce y que conviene leer con cuidado: no es aceptable que un niño tenga que pronunciar esa frase para que el sistema responda.
Detrás del caso individual hay un patrón. La Contraloría y la Procuraduría han documentado en auditorías recientes a las EPS intervenidas demoras reiteradas en autorizaciones de alto costo, sobre todo en cardiología y oncología, áreas donde el tiempo es el insumo más escaso. La Nueva EPS, surgida de la intervención de la liquidada Sanitas, administra cerca de cinco millones de afiliados y absorbe buena parte de la demanda de pacientes con patologías complejas en regiones apartadas como Norte de Santander. Cuando la ventanilla administrativa se cierra, el expediente se traslada a los Juzgados vía tutela, que terminan ordenando lo que la EPS debió haber resuelto por la vía regular.
Tres elementos del caso merecen no perderse de vista.
Primero, la ruta clínica. Un cateterismo cardíaco en una IPS de cuarto nivel no es un procedimiento electivo: es el paso previo para definir la indicación de trasplante. Cada semana de demora reduce ventana terapéutica. En un menor con cardiopatía congénita compleja y tres cirugías previas, el riesgo de descompensación es acumulativo. El lenguaje administrativo de la autorización contrasta con la urgencia clínica del paciente.
Segundo, la concentración de la oferta. Norte de Santander y el Catatumbo reportan un aumento de remisiones a centros de alta complejidad en Cúcuta y Bucaramanga. La red de prestadores de cuarto nivel en esa zona es limitada, lo que deja a la Nueva EPS en una posición casi monopólica frente al usuario. Cuando el pagador es uno solo y la oferta es escasa, la autorización se vuelve discrecional.
Tercero, la respuesta desde la Casa de Nariño. La instrucción presidencial es, en los hechos, una activación de la cadena de mando sobre un caso individual. La vida de Lucas no admite más esperas y ese es un paso bien dado. La pregunta de fondo, sin embargo, es de procedimiento: ¿por qué se requiere que un menor grabe un video y que un presidente lo difunda para que una EPS autorice lo que debió autorizarse hace meses? ¿Qué ocurre con los pacientes que no cuentan con una cámara ni con un canal de difusión? El sistema de salud colombiano tiene reglas claras sobre plazos máximos de respuesta para servicios de alto costo: 24 horas para atención de urgencia y hasta cinco días hábiles para procedimientos programados no urgentes. Si la Nueva EPS los incumplió en este caso, la Superintendencia Nacional de Salud tiene competencia sancionatoria y la Procuraduría, disciplinaria.
Este medio ha sido crítico de la Nueva EPS cuando la evidencia lo ha exigido, y lo seguirá siendo. También es justo reconocer que la entidad administra una población con una carga de enfermedad superior al promedio nacional y que la transición desde la EPS anterior dejó pasivos y colas que no se resuelven con un comunicado. Lo que no es admisible es que un menor de siete años tenga que aprender a producir contenido en redes sociales para acceder a un procedimiento de cuarto nivel.
La instrucción del primer mandatario llegó. Falta verificar que la autorización se materialice en días, no en semanas, y que la Superintendencia abra formalmente un seguimiento al patrón de demoras en la regional Cúcuta. Lucas necesita un trasplante, no un trending topic.