Un video viral de Shakira montando en la finca de Maluma se convirtió en el disparador de una conversación inesperada en The Tonight Show with Jimmy Fallon. Lo que parecía un chisme de celebridades terminó siendo una lección sobre identidad rural colombiana transmitida a audiencia estadounidense.
Según relató Maluma en la entrevista, Shakira no solo aceptó visitar su propiedad en Medellín, sino que al momento de elegir montura, rechazó los caballos europeos —que describió como “grandes, musculosos”— para elegir en cambio los caballos criollos colombianos. La reacción del cantante fue de sorpresa: después de años viviendo en España, imaginaba que ella preferiría un ejemplar robusto europeo. En su lugar, Shakira optó por los caballos de paso fino que Maluma cría.
El ejemplar que montó se llama 2020 y, de acuerdo con lo que Maluma explicó a Fallon, posee la genética que le permite movimientos naturales sin entrenamientos forzados. Es el tipo de animal que define la identidad ecuestre del país. El cantante aprovechó la plataforma para hablar de su propia dedicación a la crianza de estos animales y mencionó que competiría ese fin de semana con otro de sus caballos, Madre Monte, nombre que remite a la mitología de las montañas colombianas.
Lo relevante aquí va más allá del encuentro entre artistas. En un momento donde la cultura política se debate entre lo que nos homogeniza globalmente y lo que nos ancla localmente, Maluma eligió usar una plataforma masiva para anclar un mensaje sobre raíces y tradición. La amistad con Shakira fue el gancho mediático. La insistencia en los caballos criollos —su genética, su movimiento, su nombre mitológico— fue el contenido. En prime time estadounidense, la identidad rural colombiana tuvo 15 minutos de visibilidad internacional, narrada no por un académico sino por un cantante que cría esos animales.