Independiente Medellín estuvo a segundos de avanzar a los octavos de final de la Copa Libertadores. Pero la intensidad argentina fue más fuerte en el tiempo que no cuenta. Estudiantes le ganó 1-0 en La Plata con un gol de Mikel Amondaraín al minuto 90+3, cuando todo parecía encaminado al empate que clasificaba al conjunto colombiano.
Para quien no siguió el hilo: el DIM llegaba a este partido tercero en el grupo, necesitando al menos el empate para avanzar. Estudiantes, por su parte, buscaba asegurar matemáticamente su pase. Durante 93 minutos, el equipo antioqueño aguantó. Éder Chaux fue determinante en la portería, con varias intervenciones que mantuvieron vivo el resultado. El orden táctico funcionó mientras Estudiantes dominaba la posesión sin encontrar la grieta.
Pero el fútbol tiene sus tiempos. La anotación tardía de Amondaraín no fue un accidente: fue el premio a la presión sostenida del equipo local en los minutos finales. Medellín no logró reaccionar a tiempo. Con esta derrota, los antioqueños terminan terceros del grupo y tendrán que disputar el repechaje de la Copa Sudamericana, un paso atrás en la competencia continental que limita sus opciones de ingresos económicos y exposición internacional.
El resultado también revela algo sobre la dinámica del equipo colombiano: la defensa funcionó, pero la falta de profundidad ofensiva los condenó a depender del empate. En Libertadores, eso casi nunca es suficiente.