El Ministerio de Minas y Energía escaló su alerta sobre la vulnerabilidad del sistema eléctrico colombiano. El titular Edwin Palma pidió a la Comisión de Regulación de Energía y Gas cambios en las reglas del Cargo por Confiabilidad, mecanismo que financia plantas de respaldo cuando el agua en los embalses baja.
Para quien no siguió el hilo: Colombia genera más del 60% de su electricidad con hidroelectricidad. Si llueve poco, el sistema entra en crisis. Las proyecciones meteorológicas hablan de un El Niño fuerte o “muy fuerte” hacia finales de 2026, con una probabilidad del 96%. Eso significa sequía, embalses vacíos, y demanda sin oferta.
El Gobierno argumenta que las reglas actuales no garantizan que las plantas térmicas estén listas cuando se necesiten. Pide que el diseño de la subasta obligue a mayor disponibilidad de respaldo. También anunció planes de ahorro en entidades públicas como medida preventiva.
El debate no es menor. Hace dos décadas Colombia sufrió racionamientos duros que paraliza la economía. Los sectores privados y la ciudadanía ya cuestionan si la infraestructura aguanta el combo: demanda creciente, retrasos en proyectos de transmisión, y un fenómeno climático que podría durar meses.
El Ministerio insiste en coordinación anticipada. Pero queda clara la tensión: Minas necesita que el regulador actúe rápido, y la CREG debe evaluar si esos cambios de reglas son viables sin desestabilizar el mercado energético. Por ahora, no hay confirmación pública de que la CREG haya respondido a la solicitud.