Jensen Huang, CEO de Nvidia, acaba de ofrecer un marco para entender cómo se organiza la economía digital emergente. Lo llamó el pastel de cinco capas. Suena ordenado. Casi demasiado.
El problema es que cuando desglosas esas capas, todas apuntan al mismo cuello de botella: energía. Y mucha.
Para quien no siguió el hilo: Huang propone una arquitectura que va desde la infraestructura física (servidores, chips, redes) hasta las aplicaciones que usamos. En teoría, cada capa tiene actores diferentes. En la práctica, la que importa es la que menos se discute públicamente: quién tiene acceso confiable y barato a la electricidad para entrenar y ejecutar modelos de IA.
Nvidia tiene interés en vender hardware. Pero el verdadero cuello de botella no está en los chips. Está en las plantas de energía. Meta, Google, Amazon y Microsoft ya lo saben. Por eso están comprando terrenos para plantas nucleares y solares. Por eso están negociando directamente con gobiernos y productores de energía.
Colombia, por caso, tiene ventajas de geografía y fuentes hídricas. Pero también tiene una crisis de generación que apenas empieza a resolverse. Si el país quiere ser jugador en la economía digital de los próximos diez años, no es cuestión de invertir en universidades de IA o startups. Es cuestión de tener energía disponible.
El mapa de Huang es útil. Pero el mapa no es el territorio. Y el territorio está siendo colonizado por quién tenga electricidad confiable primero.
Fuente: La República, Energía, base de la nueva economía digital