La geografía electoral colombiana sigue dibujando grietas profundas. Mientras Defensores de la Patria ganaba la primera vuelta presidencial a nivel nacional, en Pasto ocurrió lo opuesto.
Según reportó Caracol Radio, la fórmula encabezada por Iván Cepeda Castro y Aída Marina Quilcué Vivas obtuvo 140.876 votos en el municipio. Esto representó el 66,07% de la votación registrada. Con una participación del 66,5% del censo electoral (aproximadamente 210 mil sufragantes), Pasto se comportó como un bastión del Pacto Histórico en una jornada donde ese movimiento perdió terreno en el agregado nacional.
El contraste es documentable. La misma fuente reporta que Defensores de la Patria, ganador del país, apenas alcanzó el 23,19% en Pasto con la fórmula de Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo Abondano, quienes sumaron 49.475 votos. En tercer lugar quedó el Centro Democrático, con Paloma Valencia Laserna y Juan Daniel Oviedo Arango: 9.410 votos (4,41%). Sergio Fajardo y Diana Cristina Bonilla obtuvieron 6.816 votos (3,20%). Claudia López y Leonardo Huertas registraron 1.630 votos (0,76%).
El mapa que emerge es claro: en Pasto, la polarización no se resolvió entre derecha e izquierda, sino dentro de la izquierda. Cepeda ganó. Los demás candidatos se repartieron migas. Esto importa porque Nariño es un departamento que ha sido campo de batalla entre actores armados, donde la institucionalidad estatal ha sido débil y donde la presencia de movimientos indígenas y campesinos ha sido determinante en ciclos electorales anteriores. Una concentración de dos tercios de los votos en una sola fórmula de izquierda no es un accidente.
Desde la perspectiva institucional, lo positivo es que la jornada transcurrió sin alteraciones al orden público. Según el balance de la Policía Metropolitana de Pasto, reportado por Caracol Radio, no hubo incidentes en Pasto ni en municipios adyacentes como Tangua, Nariño, Yacuanquer y Chachagüí. Se impusieron 82 medidas correctivas por incumplimiento de restricciones (venta de bebidas embriagantes, restricción de parrillero en motocicleta) y 10 órdenes de comparendo por propaganda electoral irregular. Fueron incautados 11.781 elementos publicitarios que no cumplían normatividad.
Estos números de orden público son relevantes. Nariño ha sido históricamente un territorio de riesgo electoral. Que la votación haya transcurrido sin alteraciones, pese a la polarización documentada en los resultados, habla de una capacidad estatal mínima de garantizar el proceso. No es poco.
Pero la pregunta que permanece es política: ¿qué significa que Pasto vote tan distinto al resto del país? ¿Es expresión de una identidad regional consolidada, o refleja una brecha entre la percepción nacional y la realidad local? Los gobiernos de centro y derecha que ganaron en otras ciudades tendrán que explicar por qué su mensaje no resonó aquí. Y el Pacto Histórico, que perdió nacionalmente, tendrá que preguntarse si su fortaleza en territorios como Nariño es sostenible o si es apenas un remanso en una marea que va en otra dirección.
Las elecciones regionales y locales dirán más. Por ahora, Pasto votó a la izquierda. El país votó a la derecha. La brecha es evidente.