Gilberto Trujillo, columnista de El Diario en Pereira, planteó una crítica directa a la administración de la Empresa de Energía de Pereira. Su argumento central: una compañía encargada de un servicio básico no debería permitir que sus sistemas de recaudo sigan anclados en métodos obsoletos.
El problema identificado es específico. Los usuarios no pueden pagar sus facturas por medios electrónicos. En 2026, cuando la mayoría de servicios públicos en Colombia ofrece transferencias bancarias, débitos automáticos y billeteras digitales, esto representa un rezago operativo evidente. Trujillo sugiere que si fuera propietario, habría removido la planta directiva responsable por esta ineficiencia.
La crítica toca un punto recurrente en ciudades intermedias: la brecha entre lo que las grandes ciudades dan por sentado y lo que aún falta en territorios más pequeños. No es solo inconvenencia. Es fricción que ralentiza pagos, genera colas innecesarias y castiga al usuario que intenta cumplir. Cuando una empresa de servicios básicos obliga a sus clientes a usar métodos de pago anticuados, está externalizando su incapacidad operativa hacia quienes dependen de ella.
La Empresa de Energía de Pereira no ha respondido públicamente a esta columna. Lo que sí queda claro es que en ciudades vivas, como sugiere el título de la sección, la modernización de infraestructura digital en servicios públicos ya no es un lujo sino una expectativa mínima.
Fuente: El Diario (Pereira)