Independiente Santa Fe jugó bien, ganó su partido y aun así se quedó afuera. El equipo dirigido por Pablo Repetto derrotó a Peñarol 1-0 en Montevideo con gol de Alexis Zapata en el minuto 12, pero la Copa Libertadores 2026 no le alcanzó: quedó tercero en su grupo con 8 puntos, sin clasificación directa a octavos.
El problema fue matemático y simultáneo. Santa Fe hizo su tarea: ganar en suelo uruguayo. Lo que no salió fue el segundo factor de la ecuación. Mientras los cardenales vencían a Peñarol, Platense le ganaba a Corinthians en Brasil… no. Corinthians venció a Platense y terminó líder del grupo con 11 puntos. Platense, con 10, se llevó el segundo puesto. Santa Fe quedó tercero. Peñarol, colero, apenas llegó a 3 unidades.
El mensaje es claro para el fútbol colombiano: ganar no siempre es suficiente cuando el torneo depende de múltiples resultados simultáneos. Santa Fe jugó correcto, Mosquera Marmolejo fue la figura del partido según la crónica, pero la lógica de los grupos internacionales no siempre premia al que gana en la cancha. Ahora el equipo caleño viaja a los playoffs de la Sudamericana, una competencia que no está en los planes de un equipo que aspira a disputar octavos de Libertadores.
Para quien no siguió el hilo: en los grupos de fase clasificatoria de Libertadores, solo los dos primeros avanzan automáticamente a octavos. Los terceros bajan a la Sudamericana. Eso es lo que pasó. Santa Fe tuvo oportunidad, la aprovechó en cancha, pero la mala fortuna de que su rival ganara generó un efecto dominó que los dejó fuera.