Luis Carlos Sarmiento Angulo habló el domingo 21 de junio, en plena segunda vuelta presidencial, y el contenido de sus declaraciones merece leerse con detenimiento. No por la cantidad de frases, sino por el peso específico del emisor: el fundador de Grupo Aval intervino poco durante el cuatrienio que termina y eligió la jornada electoral para fijar posición pública.
Según reportó Infobae Colombia, Sarmiento Angulo se dirigió a Portafolio, Semana y Caracol Radio con un mensaje articulado en tres frentes: institucional, económico y de respaldo al sistema electoral.
En el frente institucional, el eje fue la recomposición del Estado. El empresario sostuvo, según Infobae, que la jornada abre una etapa para que el país retome el camino del orden constitucional tras un período que él mismo describió como de divisiones y desorden en la vida pública, y cerró con una expresión que circuló de inmediato: “a ver si termina el desorden”. Infobae añadió que, en su diálogo con Semana, Sarmiento Angulo afirmó que al próximo mandatario lo felicitaría pero también le advertiría sobre la tarea de reorganizar instituciones que, a su juicio, han sido averiadas en los últimos años.
Esa caracterización coincide con un diagnóstico que varios analistas y centros de pensamiento venían formulando desde 2023: un Ejecutivo que presionó a la Corte Constitucional en momentos sensibles, que acumuló choques con la Fiscalía y que buscó alinear la política exterior con gobiernos cuestionados por sus democracias internas. Si la lectura de Sarmiento Angulo es correcta, el próximo gobierno hereda una institucionalidad fatigada y una opinión empresarial dispuesta a decirlo en voz alta.
En el frente económico, el fundador de Aval introdujo una distinción relevante. Según Infobae, Semana recordó que en la primera vuelta el empresario ya había señalado que el comportamiento de su negocio bancario durante el Gobierno Petro “no fue deficiente” y tuvo “buenos números”. En esta oportunidad atribuyó ese resultado a factores internos del país —costumbres de trabajo, capacidad de los empleados y coordinación entre agentes económicos— más que a la política oficial. Es una forma de separar la resiliencia del sector privado del aval político: el banco creció a pesar del clima institucional, no gracias a él.
En el frente electoral, el respaldo fue explícito. Sarmiento Angulo transmitió confianza en la Registraduría Nacional y destacó que el proceso estuvo “bien organizado”, según Infobae. La valoración no es retórica: en la última década circularon cuestionamientos al sistema de conteo y al software electoral, y que el principal conglomerado financiero del país respalde a la autoridad electoral tiene peso propio en la consolidación del resultado.
¿Qué deja la jornada, entonces? Tres mensajes y un destinatario. Los mensajes: hay que recomponer instituciones, hay que separar el desempeño económico del aval político y hay que respaldar a la Registraduría. El destinatario: el próximo presidente, sea Abelardo de la Espriella o Iván Cepeda.
La pregunta que queda abierta es si ese diagnóstico se traducirá en gestos concretos desde el día siguiente a la posesión. La separación de poderes, la independencia judicial y la profesionalización de la fuerza pública son, en buena medida, la columna vertebral que La Bitácora ha defendido desde estas páginas. Si el próximo gobierno los toma como punto de partida, el sector financiero tendrá menos que reclamar. Si los trata como obstáculo, el diagnóstico de Sarmiento Angulo habrá sido solo el preludio de una disputa mayor.