Un estudio reciente comparó la presencia de candidatos presidenciales en redes sociales y concluyó que Claudia López domina espacios como X e Instagram, mientras que De la Espriella lidera en plataformas más visuales como TikTok. La conclusión implícita: quien gana en redes gana en política. Es más complicado.
La premisa confunde dos cosas distintas. Seguidores no son votantes. López acumula presencia en redes donde habita la clase política tradicional, periodistas y analistas. De la Espriella crece en espacios donde el algoritmo premia contenido dinámico, corto, sin mediación institucional. Son públicos fragmentados, con lógicas internas muy diferentes.
Esto importa porque la cobertura electoral tiende a amplificar estas métricas como si fueran predictores. No lo son. En 2022, candidatos con números impresionantes en redes no se convirtieron automáticamente en votos. Lo que sí existe es una correlación débil entre presencia digital consistente y capacidad de movilización en territorios específicos, pero eso requiere trabajo de campaña real: puerta a puerta, alianzas locales, recursos.
La otra lectura es válida: muestra cómo cada candidato ocupa nichos distintos. López en espacios de debate establecido; De la Espriella en entretenimiento político. Eso puede indicar estrategias de campaña, no resultados. Una cosa es tener seguidores en TikTok, otra es convertirlos en votos en Cauca, Nariño o el Magdalena.
El dato es útil para entender fragmentación mediática. No para predecir. Cuando veas análisis que presente seguidores como variable determinante de voto, mantené la distancia.