A diez días de que concluya el último periodo legislativo del actual gobierno, el Senado de la República registra siete renuncias formalizadas, según el seguimiento que publicó La Silla Vacía. Dejaron sus curules Alejandro Carlos Chacón, Miguel Ángel Pinto y Karina Espinosa, del Partido Liberal; León Freddy Muñoz e Inti Asprilla, de la Alianza Verde; Óscar Barreto, del Conservador, y Jorge Benedetti, de Cambio Radical. Todos, como reportó ese mismo medio, con la mira puesta en las elecciones regionales de 2027.
El inventario, leído en frío, dibuja una pauta: las salidas no responden a un relevo generacional ni a una crisis política declarada, sino a un calendario electoral. Chacón, con 16 años en el Congreso, aspira a la Gobernación de Norte de Santander. Muñoz buscaría la Gobernación de Antioquia. Barreto, dos veces gobernador del Tolima, adujo motivos de salud diagnosticados a inicios de 2026 y no descarta una tercera aspiración departamental. Pinto, en el Liberal desde 2018, saltaría a la Gobernación de Santander; su hijo, Miguel Ángel Pinto Rueda, ocupará la curul, según el registro del mismo portal.
En la Cámara la dinámica es similar. Renunciaron los liberales Juan Carlos Losada —que no logró curul en el Senado en marzo— y Leonardo Arroyave; el uribista Holmes Echeverría; el conservador Fernando Niño, y Ana Rogelia Monsalve, de la curul afro. El caso de mayor relieve institucional es el de Julián López, presidente de la Cámara, cuya dimisión, como registró La Silla Vacía, se hará efectiva el 26 de junio, seis días después del cierre formal de la legislatura.
Formalmente, ninguna de estas renuncias altera la dinámica legislativa: cuando se efectúen, el periodo de los actuales congresistas habrá terminado y el 20 de julio se posesionarán los electos. La consecuencia real es otra. Las renuncias confirman que la campaña regional arrancó antes del cierre del cuatrienio, con ventaja logística y financiera para quienes aún controlan la burocracia nacional y departamental.
Sobre varios de los renunciantes pesan señalamientos que conviene no pasar por alto y que vale la pena leer con la atribución que les corresponde. Según una investigación de La Silla Vacía, Muñoz tendría vínculos con Carlos Ramón González, actualmente prófugo de la justicia por el escándalo de la Ungrd; ese mismo medio reportó que una denuncia por ese presunto nexo fue radicada ante la Corte Suprema. De acuerdo con la misma redacción, Chacón ha estado ligado a la burocracia regional, en particular a la Universidad de Pamplona, en un pulso que ese portal describió como parte de una disputa territorial con otras figuras liberales. Y, según La Silla Vacía, el “barretismo” en el sur del Tolima ha sido caracterizado como un fenómeno político departamental de larga data, sin que esa caracterización equivalga, por sí misma, a una imputación judicial.
¿Qué hacer con esta fotografía? Conviene recordar el principio constitucional: los servidores públicos no son propietarios del cargo. Si un senador decide renunciar para competir en una elección regional, ejerce un derecho legítimo. Lo que la ciudadanía puede exigir, y lo que esta columna subraya, es transparencia en las hojas de vida, rendición de cuentas de la gestión saliente y que los organismos de control —Contraloría, Procuraduría y Fiscalía— verifiquen que no se haya hecho uso indebido de la función legislativa como plataforma proselitista.
La elección de 2027, con sus gobernaciones, asambleas, alcaldías y concejos, será una de las más competidas del ciclo reciente. Renunciar anticipadamente es legal, pero la reiteración del fenómeno revela una práctica que merece atención: el Congreso de la República, en su tramo final, opera cada vez más como antesala de campañas regionales. El votante, más que nunca, debería revisar la trayectoria de quienes aspiran a manejar los recursos territoriales y exigir que la competencia electoral se mida por gestión demostrada, no por músculo burocrático acumulado.