Cruzeiro hizo efectiva la opción de compra de Luis Sinisterra. Según reportó Claro Sports, el club brasileño pagó alrededor de USD 3,5 millones por el 50% de la ficha del extremo colombiano, quien ahora tiene contrato hasta 2028. La operación cierra un ciclo de incertidumbre para un jugador que en Europa acumuló lesiones, marginación y desaparición de las convocatorias de la selección Colombia.
El contexto es relevante. Sinisterra llegó a Belo Horizonte cedido desde el Bournemouth. En 23 partidos marcó tres goles y repartió una asistencia. Lo decisivo: cortó una sequía de seis meses sin convertir con una victoria 4-0 contra Chapecoense en el Brasileirao, seguida de otro gol en Libertadores. Antes de confirmarse la compra, el jugador declaró a AS Colombia que quería quedarse: expresó que el club lo recibió bien y que estaba contento con el apoyo del cuerpo técnico y la afición.
El viaje de Sinisterra por Europa explica por qué este capítulo en Brasil representa un respiro. Fue prometedor en Feyenoord en 2021-22, destacó en Conference League. Pero Leeds y Bournemouth lo castigaron con lesiones recurrentes. La selección Colombia lo marginó: no figuró en los 26 convocados de Néstor Lorenzo para el Mundial 2026. Cuando el entorno permite respirar, el rendimiento reaparece.
Para Sinisterra, quedarse en Cruzeiro bajo la dirección de Tite significa algo que la selección no le ofreció: confianza sostenida. El dato curioso del otro lado: Neiser Villarreal, su compatriota en el club, vive la situación inversa. Llegó de Millonarios entre polémica por cuestiones contractuales y no logra consolidarse. Tiene contrato hasta 2030 pero sin rendimiento que lo justifique. Dos caminos divergentes en la misma institución.
Es probable que Sinisterra haya quedado fuera del fútbol de selección por ahora. Pero si sostiene este nivel en el Brasileirao, al menos tendrá resuelto el futuro profesional. A veces eso es suficiente.