Tres cadáveres fueron encontrados este lunes en una vía rural que conecta a Santander de Quilichao con la vereda La Palomera, en el municipio de Jambaló, Cauca. Los cuerpos presentaban múltiples heridas de bala. Habitantes del sector alertaron a las autoridades tras el descubrimiento.
El norte caucano lleva años bajo presión de grupos armados ilegales que disputan territorio y rutas de tráfico. Este corredor registra homicidios frecuentes, pero lo que agrava este caso es que la tensión de seguridad ha impedido que la Fiscalía y el CTI ingresen a la zona para investigar. Sin acceso a los investigadores, las autoridades aún desconocen la identidad de las víctimas y las circunstancias exactas de los crímenes.
La incapacidad estatal para asegurar un corredor vial y garantizar la investigación de homicidios expone un vacío de autoridad que, en territorios como este, suele llenar la violencia. El Cauca enfrenta una crisis institucional más profunda que la delincuencia común: es la ausencia misma del Estado la que alimenta el conflicto armado. Mientras eso no se revierta, hallazgos como este seguirán siendo más regla que excepción en la región.