Un fragmento de cuatro toneladas de un Falcon 9 de SpaceX impactó la Luna el 5 de agosto alrededor de las 6:35 GMT.
Para quien no siguió el caso: la segunda etapa del cohete, que en enero de 2025 lanzó el módulo Blue Ghost y la nave Resilience, quedó a la deriva y terminó por chocar con la superficie lunar.
La NASA y el Orbitador de Reconocimiento Lunar programaron observaciones para verificar el cráter de entre 18 y 20 metros de diámetro. Científicos destacan que contar con datos precisos de masa y velocidad del objeto permitirá mejorar los modelos de impactos.
Especialistas consultados subrayan que el incidente reaviva la discusión sobre la acumulación de residuos en órbita y la necesidad de mecanismos internacionales para su seguimiento.
Los resultados del análisis se esperan en los próximos días.