¿Puede una selección construir su destino en noventa minutos, o la historia del torneo se fragua siempre en la última fecha? La pregunta no es retórica. Colombia llega este martes al estadio Akron de Guadalajara con una oportunidad que el propio calendario le regaló: ganar al Congo y sellar la clasificación a los 16avos de final del Mundial 2026, sin depender de lo que ocurra contra Portugal. Es una ventaja táctica, cierto, pero también una prueba psicológica. Los equipos que creen que el partido fácil existe suelen pagarlo caro.
El panorama estadístico favorece a la Tricolor. Lidera el grupo tras vencer a Uzbekistán 3-1, con goles de Daniel Muñoz, Luis Díaz y Jaminton Campáz. Portugal, por su parte, decepcionó al empatar 1-1 con el mismo Congo que ahora enfrentará Colombia. Ese resultado, lejos de ser una anomalía, revela un equipo africano organizado y peligroso. Según reporta Caracol Radio, la selección congoleña cuenta con varios jugadores de experiencia en las cinco grandes ligas europeas, entre ellos un lateral derecho que milita en el West Ham, un defensa central con paso por el Aston Villa, un carrilero izquierdo del Besiktas, un delantero que jugó en el Olympique de Marsella y un extremo del Brentford. El pasaporte europeo no garantiza victoria, pero sí elimina la ingenuidad de suponer un rival exótico e inofensivo.
Néstor Lorenzo, el entrenador argentino, debe resolver aquí un dilema que Tocqueville habría reconocido en su análisis de las democracias: el riesgo del exceso de confianza. Las selecciones que lideran temprano corren el peligro de subestimar la segunda prueba. El empate portugués contra el Congo no fue accidente; fue advertencia. Lorenzo deberá decidir si mantiene la estructura del debut o introduce variantes para refrescar a un equipo que, de lograr el objetivo, podrá administrar esfuerzos antes del duelo con Cristiano Ronaldo.
Hay algo más en juego que matemáticas. Un país como Colombia, que ha visto a sus mejores generaciones frustradas en instancias decisivas, tiene ante sí la posibilidad de romper con la ansiedad que suele acompañar la última fecha de grupo. La clasificación anticipada no solo otorga tranquilidad; permite planificar. En torneos largos, donde la acumulación de minutos de alta intensidad castiga, ese privilegio puede traducirse en ventaja deportiva real en octavos.
El horario —9:00 de la noche, hora colombiana— y la transmisión por múltiples plataformas (Caracol Radio, Caracol TV, RCN, Win Sports, DirecTV y Disney+) garantizan que el país paralice su rutina. Pero más allá del espectáculo, este partido interpela sobre la naturaleza de las expectativas colectivas. Los colombianos hemos aprendido, a fuerza de eliminaciones dolorosas, que en el fútbol nada está dado. También que las oportunidades claras son escasas y deben tomarse.
RD del Congo llega empoderada por su empate con Portugal. Colombia llega obligada a demostrar que su victoria inaugural no fue un espejismo de grupo favorable, sino el primer paso de un equipo con aspiraciones reales. El Akron, ese estadio de Guadalajara que albergará este duelo, será testigo de si la Selección entiende que los mundiales se ganan también en la capacidad de no dejar para mañana lo que puede resolverse hoy. La pregunta central, entonces, no es si Colombia es favorita. Es si sabe serlo sin dejar de respetar al adversario. Esa disciplina, más que cualquier táctica, suele separar a los equipos que avanzan de los que lamentan.