Abelardo de la Espriella emitió un comunicado en redes sociales la noche del 1 de junio rechazando una supuesta alianza política con Ape Cuello, representante a la Cámara por el Cesar. Según reportó Infobae, De la Espriella calificó la versión de “absolutamente falsa” y afirmó no tener “ningún tipo de relación” con el legislador conservador.
El desmentido fue categórico. De la Espriella agregó que quienes difunden la información “buscan desinformar y engañar al pueblo en medio de la campaña”. Conforme a lo reportado por Infobae, el candidato obtuvo 43,74% de los votos en la primera vuelta del 31 de mayo, frente al 40,90% de Iván Cepeda. En el Cesar específicamente, De la Espriella logró 223.840 votos (46,35%), apenas 617 votos por debajo de Cepeda (224.457, 46,48%).
Las publicaciones que circularon en redes sociales, atribuidas a medios locales como El Radar y La Lengua del Caribe, sugirieron un acercamiento entre el candidato presidencial y Cuello. En un territorio donde el margen fue tan cerrado, una alianza con un actor político local habría tenido peso electoral. Eso explica la urgencia de la negación pública y el tono enfático del comunicado.
La narrativa de De la Espriella descansa en la independencia frente a la maquinaria partidista tradicional. Su movimiento, Defensores de la Patria, obtuvo 10.361.499 votos a nivel nacional. Sin embargo, en departamentos como el Cesar, donde los actores políticos locales retienen capacidad de movilización, esa independencia se vuelve más frágil. Una alianza con Cuello habría contradictado directamente esa imagen pública.
Cuello representa un tipo específico de político regional. Según reportó Infobae, Cuello respaldó a Federico Gutiérrez en 2022 pero posteriormente se convirtió en aliado del Gobierno Petro para asegurar mayorías en la Cámara de Representantes. Esa reconfiguración de alianzas le permitió acceder a recursos y posiciones en el departamento.
En el ecosistema político del Cesar, Infobae reporta que Cuello aparece vinculado a Juliana Guerrero, quien aspiró al viceministerio de Igualdad y es delegada ante el Consejo Superior Universitario de la Universidad Popular del Cesar. Según la misma fuente, ambos figurarían en discusiones sobre la aprobación de una nueva sede de la universidad en La Jagua de Ibirico.
Infobae también reportó que en febrero de 2026 circularon cuestionamientos sobre el uso de carrotanques de agua en Aguachica durante una emergencia de abastecimiento. Según la publicación, estos vehículos fueron empleados durante una crisis de suministro de agua en el municipio.
El episodio ilustra una tensión fundamental en la política electoral colombiana: los candidatos presidenciales que construyen narrativas de independencia frente a las estructuras tradicionales siguen siendo dependientes de actores políticos locales en territorios fragmentados. En el Cesar, donde el margen entre De la Espriella y Cepeda fue de apenas 617 votos, cualquier alianza habría sido electoralmente significativa.
Lo que permanece sin claridad es si el rumor fue una operación deliberada de desinformación o si reflejaba negociaciones reales que la campaña decidió desmentir públicamente. En cualquier caso, el desmentido revela cómo en espacios donde la institucionalidad es débil, la reputación de independencia se convierte en un activo político que debe ser defendido de manera explícita y frontal.
De la Espriella entra a la segunda vuelta del 21 de junio manteniendo su narrativa de outsider. Pero el episodio del Cesar demuestra que esa narrativa requiere blindaje constante en territorios donde los actores locales tienen peso real y donde los márgenes electorales son tan estrechos que cada alianza, verdadera o rumoreada, puede alterar el resultado.