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La Bitácora

Opinión, ensayo y memoria política

Comercio · Análisis · 4 jun 2026

El comercio colombiano se estanca mientras la demanda interna se debilita

Apenas tres de cada diez comerciantes reportó crecimiento en ventas durante abril. La cifra refleja una contracción de la demanda doméstica que anticipa presiones sobre el empleo minorista.

El comercio colombiano se estanca mientras la demanda interna se debilita — Comercio, ilustración editorial

La encuesta de Fenalco (Federación Nacional de Comerciantes) publicada a principios de junio trae una lectura poco alentadora del comportamiento del comercio minorista colombiano. Solo el 32% de los empresarios afiliados reportó mayores ventas en abril comparado con el mismo mes del año anterior, mientras que el 68% restante enfrentó estancamiento o contracción. Detrás de esta cifra hay una pregunta incómoda: ¿dónde está el consumo que debería estar impulsando la recuperación?

La brecha entre sectores

El dato de Fenalco no es aislado. Refleja una tendencia que hemos visto consolidarse en los últimos trimestres: el consumo de los hogares colombianos se ha desacelerado más de lo que los modelos macroeconómicos anticipaban hace un año. El Banco de la República ha mantenido tasas de interés elevadas desde 2023, y aunque ha comenzado a reducirlas gradualmente, el efecto sobre la demanda de crédito de consumo sigue siendo depresivo.

Lo preocupante no es solo la magnitud del estancamiento, sino su amplitud. Cuando dos terceras partes del comercio reporta ventas planas o negativas, no se trata de un problema sectorial específico. Es síntoma de una contracción generalizada del poder de compra. Las remesas, que representan alrededor del 3% del PIB según cifras del Banco Mundial, han mostrado volatilidad. El desempleo urbano, aunque ha bajado desde sus máximos de 2023, sigue por encima de los niveles pre-pandemia en varias ciudades intermedias.

Comparativa regional

En la región andina, el patrón es mixto. Perú enfrenta una crisis de demanda aún más severa, con caídas de consumo privado cercanas al 2% interanual en 2025. Ecuador, dependiente de remesas y petróleo, ha visto deterioro similar. En cambio, Chile mantiene un consumo más resiliente gracias a mayores ingresos por cobre y políticas de estímulo fiscal más agresivas. Colombia está en la zona gris: ni tan mal como Perú, ni tan bien como Chile.

La comparación es relevante porque sugiere que el problema no es únicamente local. La región enfrenta un ciclo de desaceleración común: menor demanda externa, presiones inflacionarias que obligaron a bancos centrales a mantener tasas altas, y erosión del ingreso real de los hogares. Pero Colombia tiene un factor adicional: la incertidumbre regulatoria sobre reforma tributaria y laboral ha desalentado inversión privada, lo que reduce empleo de calidad.

Implicaciones para el empleo minorista

El comercio minorista es el segundo empleador en Colombia después de la agricultura. Fenalco agrupa a más de 600.000 comerciantes. Si apenas el 32% experimenta crecimiento de ventas, la presión sobre nóminas es inevitable. Aunque el desempleo nacional ha bajado nominalmente, gran parte de esa reducción ha venido de empleos informales de menor productividad. Un comercio estancado no genera esos empleos.

Esto tiene implicaciones políticas y sociales. El comercio minorista es la puerta de entrada al empleo formal para millones de colombianos sin educación superior. Cuando se contrae, no solo baja el consumo: baja la movilidad social.

Qué viene

La pregunta es si abril fue un piso o una tendencia. Los indicadores de confianza del consumidor del Banco de la República para mayo y junio sugerirían que la debilidad persiste. La temporada de compras de mitad de año (junio-julio) es crucial para el comercio minorista. Si esos meses repiten el patrón de abril, entonces estaríamos ante una contracción estructural, no coyuntural.

Para el gobierno, esto es un dilema. Estimular el consumo mediante gasto fiscal requiere recursos que el presupuesto no tiene sin más endeudamiento. Reducir tasas de interés más rápido podría reavivarse la inflación. La salida más probable es esperar a que la inflación converja más cerca de la meta del 3%, lo que permitiría al Banco de la República bajar tasas sin riesgo. Pero eso toma tiempo, y el comercio no puede esperar indefinidamente.

Fenalco ha pedido públicamente medidas de alivio tributario y crediticio. Es una demanda comprensible, pero también es un síntoma de que el sector siente que está solo frente a la desaceleración. En economías más maduras, cuando el comercio minorista se estanca, es señal de que algo falla en la cadena de demanda. En Colombia, donde el comercio es columna vertebral del empleo urbano, esa señal debería ser imposible de ignorar.

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Columnista de La Bitácora

Andrés Felipe Torres Quintana

42 años, Bucaramanga. Economista UIS con maestría en Relaciones Internacionales del Externado. 10 años en consultoría de riesgo político.

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