El Centro de Predicción Climática de la NOAA emitió este jueves un nuevo pronóstico sobre El Niño. Advierte probabilidades significativas de que el fenómeno no solo aparezca pronto, sino que se vuelva más agresivo que eventos anteriores.
Los números son claros: existe un 82% de probabilidad de que El Niño surja entre mayo y julio de este año y se prolongue hasta 2027. Más preocupante aún, hay más de 50% de chances de que el fenómeno alcance intensidad “fuerte” o “muy fuerte” entre septiembre y noviembre. Para quien no siguió el hilo: El Niño es un patrón climático natural que calienta las aguas del Pacífico cada dos a siete años, amplificando sequías, lluvias extremas y otros eventos meteorológicos severos.
Los científicos de la NOAA reconocen que existe “incertidumbre sustancial” respecto a la intensidad máxima que podría alcanzar. También advierten que eventos más fuertes no siempre generan mayores impactos, aunque la probabilidad de efectos extremos aumenta con la intensidad. Es una aclaración importante: no es determinismo, pero sí riesgo elevado.
El contexto agrava el cuadro. El último episodio de El Niño contribuyó a que 2023 y 2024 fueran los dos años más calurosos registrados. Un nuevo evento intenso sumaría calor adicional a un planeta que ya calienta por emisiones de combustibles fósiles. Para Colombia, esto se traduce en amenaza real a la producción agrícola, disponibilidad de agua y generación hidroeléctrica.
La NOAA no es alarmista por oficio. Estos pronósticos son conservadores y actualizados mensualmente. Que hable de probabilidades por encima del 80% es señal de que el fenómeno ya está en construcción. Los gobiernos y sectores dependientes del agua deberían estar revisando planes de contingencia ahora, no en agosto.