A menos de dos semanas de la segunda vuelta presidencial, la excandidata y exalcaldesa de Bogotá Claudia López confirmó su respaldo al senador Iván Cepeda, aspirante del Pacto Histórico. Según reportó El Pilón de Valledupar, López aclaró que se trata de un acto de confianza personal y no de una adhesión formal al movimiento del candidato.
El anuncio tiene peso político por dos razones. La primera es electoral: López obtuvo más de 200.000 votos en la primera vuelta del 31 de mayo, una cifra que, aunque marginal frente al total nacional, resulta significativa en Bogotá y en los departamentos donde su candidatura tuvo mayor penetración. La segunda es simbólica: se trata de una figura del centro que se distancia del otro candidato y lo hace invocando la Constitución de 1991.
López señaló, de acuerdo con la nota de El Pilón, que la preservación del marco constitucional fue uno de los factores determinantes para inclinarse por Cepeda. La lectura es relevante porque el centro electoral venía reclamando, desde la primera vuelta, una definición frente a lo que considera riesgos institucionales del proyecto oficialista. Que el respaldo llegue precisamente desde ese flanco, y no desde la izquierda tradicional, reconfigura el mapa de apoyos en la recta final.
En la otra orilla, el candidato Abelardo De La Espriella ha concentrado su estrategia en el electorado de derecha y en sectores independientes que rechazan al Pacto Histórico. La decisión de López reduce el margen de maniobra del discurso según el cual la segunda vuelta se definiría entre dos extremos sin alternativa moderada. Ahora existe un puente formal, aunque no orgánico, entre el centro y la candidatura de Cepeda.
Quedan interrogantes que la campaña deberá resolver en los próximos días. ¿Cómo se traducen los 200.000 votos de López en adhesiones activas? ¿Qué papel jugarán los demás candidatos de primera vuelta que no han definido su voto? ¿Bastará el argumento constitucional para movilizar a un electorado que en mayo se inclinó por opciones distintas al Pacto Histórico?
La campaña de Cepeda, según la nota de El Pilón, venía insistiendo en su compromiso con la Carta de 1991 como eje diferenciador. El respaldo de López le entrega a ese mensaje un aval externo con credenciales de centro. Para el elector que dudaba entre la continuidad del proyecto oficialista y una oposición sin garantías institucionales, el dato cambia el cálculo.
Falta ver si el efecto se concreta en las urnas el día de la elección. Por ahora, el tablero muestra un centro que se reordena, una candidatura oficialista que recibe oxígeno desde afuera y una oposición que pierde la exclusividad del voto institucional.