La preconvocatoria de 55 jugadores para el Mundial 2026 encendió el debate público. Algunos cuestionan la inclusión de futbolistas con bajo ritmo competitivo o procesos legales pendientes. René Higuita, portero histórico de Colombia, salió a enfriar las aguas.
En declaraciones a Caracol Radio, Higuita defendió al técnico Néstor Lorenzo y argumentó que criticar a los ausentes en esta fase es contraproducente. Según el exportero, debatir sobre quiénes no entraron cuando “juegan once y piden jugadores que siquiera están dentro de los 50 que citan” desvía la conversación. Su punto: una lista de 55 es apenas provisional. Lorenzo tiene 26 lugares pendientes por llenar.
Higuita contrastó su propia era con el presente. En los ochenta y noventa, la Selección enfrentaba escasez de relevo generacional. Ahora, según sus palabras, “sobra talento”. Replanteó así el problema: no es falta sino abundancia. El técnico debe elegir entre opciones, no improvisar. De ahí su llamado: el entrenador necesita “tranquilidad para que pueda elegir todo el talento que está brotando”.
El exarquero fue más lejos. Vaticinó que Colombia puede llegar a la final “siempre y cuando agarremos la selección como equipo”. Cerró con un mensaje a la afición: “Apoyemos y demos la mejor energía al técnico”.
¿Por qué importa? Porque en momentos de tensión mediática, las voces autorizadas marcan el ritmo del debate. Higuita representa continuidad institucional del fútbol colombiano. Su respaldo intenta desplazar la conversación pública desde “¿a quién dejó fuera?” hacia “¿cómo juega Colombia en junio?”. Si la Selección falla, estas palabras quedarán como ruido previo. Si avanza lejos, como parte del consenso que sostuvo el proceso en la tormenta.