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La Bitácora

Opinión, ensayo y memoria política

Política · Análisis · 28 may 2026

La fusión del centro requiere más que fechas y egos domesticados

Un acuerdo de coalición política no prospera por decreto. La ingeniería institucional de la izquierda moderada colombiana enfrenta obstáculos que van más allá de la voluntad de liderazgos.

La fusión del centro requiere más que fechas y egos domesticados — Política, ilustración editorial

La propuesta de fusionar corrientes del centro socialdemócrata en una sola estructura partidaria, tal como se discute de cara al Congreso Fundacional programado para agosto de 2026, toca un punto neurálgico de la política nacional: la capacidad institucional de consolidar coaliciones duraderas.

Desde hace años, la fragmentación del centro ha sido una constante. No es un problema nuevo ni exclusivo de esta coyuntura. Cada intento de unificación ha chocado con dos realidades concretas: la lealtad de las bases electorales a liderazgos específicos y la dificultad de distribuir poder sin que algún sector se sienta subordinado.

El ejercicio de fijar fechas, roles y responsabilidades es necesario, pero insuficiente. Los acuerdos políticos no funcionan como decretos administrativos. Requieren, además de claridad formal, una arquitectura de incentivos que mantenga a los actores dentro del pacto incluso cuando los ciclos electorales generen presiones centrífugas.

Lo que está en juego no es solo la voluntad de los líderes de domesticar sus egos —expresión que simplifica un fenómeno más complejo—, sino la construcción de mecanismos de resolución de conflictos internos, reglas de selección de candidatos que sean percibidas como justas por todas las corrientes, y garantías sobre la distribución de poder en futuras administraciones.

La historia reciente de coaliciones en Colombia muestra que los acuerdos más frágiles son precisamente aquellos que se construyen sobre la base de compromisos verbales entre élites. El Partido de la U, por ejemplo, ha experimentado múltiples crisis internas cuando las promesas de poder no se materializaron en cargos concretos. La Alianza Verde ha enfrentado tensiones similares. Incluso la izquierda, que supuestamente comparte una matriz ideológica común, ha visto deserciones y fracturas cuando los acuerdos no se traducen en beneficios tangibles para las bases.

La ingeniería pesada que menciona la fuente probablemente se refiere a la distribución de curules, candidaturas presidenciales futuras, control de aparatos burocráticos y acceso a recursos de campaña. Son los temas que realmente determinan si un acuerdo perdura o se disuelve en la siguiente elección.

Hay un riesgo adicional: la rigidez. Si el nuevo partido establece reglas muy estrictas para evitar fracturas, puede terminar sofocando la pluralidad interna que precisamente lo hace atractivo para corrientes diversas. Si es demasiado flexible, se convierte en un cascarón sin cohesión real.

El Congreso Fundacional de agosto será un termómetro importante. No solo por lo que se acuerde formalmente, sino por lo que suceda en los pasillos: qué corrientes sienten que ganaron, cuáles se sienten marginadas, cuáles negocian salidas anticipadas. Los acuerdos políticos reales se escriben en esos espacios informales, no en los estatutos.

Para que una fusión de este tipo prospere, se requiere algo que no aparece en los organigramas: confianza mutua de que los compromisos se cumplirán cuando no haya cámaras presentes. Eso no se decreta. Se construye o no se construye.

Como reportó El Diario, la serie de análisis sobre este proceso propone una hoja de ruta clara. Lo que falta es la respuesta a una pregunta más incómoda: ¿qué sucede cuando los incentivos individuales de cada líder entran en conflicto con los del proyecto colectivo? Hasta ahora, ningún acuerdo de coalición en Colombia ha respondido satisfactoriamente esa pregunta.

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Columnista de La Bitácora

Catalina Restrepo Mejía

38 años, Medellín. Egresada de Ciencia Política de EAFIT con maestría en Periodismo de los Andes. 15 años cubriendo contratación pública y política regional.

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