El 27 de junio, en el municipio de San Benito Abad, el presidente electo Abelardo de la Espriella se reunió con la gobernadora de Sucre, Lucy García, en el marco de la eucaristía de acción de gracias por el triunfo electoral del 21 de junio, según reportó Caracol Radio. El encuentro dejó tres anuncios que conviene revisar con detalle antes de celebrarlos como hechos cumplidos.
La mandataria departamental expuso al presidente electo una agenda territorial con dos prioridades, de acuerdo con la crónica de Caracol Radio. La primera, una solución integral para La Mojana, subregión que arrastra una emergencia hidráulica recurrente desde hace más de una década y que comparten Sucre, Córdoba, Antioquia y Bolívar. La segunda, la ejecución de los sistemas de acueducto regional para las subregiones de Sabanas, Montes de María y Golfo de Morrosquillo, proyectos cuya financiación ha sido enunciada en sucesivos Planes Nacionales de Desarrollo sin que se haya traducido en contratos de construcción maduros en Secop II.
El presidente electo respondió con declaraciones de voluntad política recogidas por Caracol Radio: anunció el inicio de lo que denominó “la patria milagro para Sucre” y sostuvo que Sucre tiene un “hijo del Caribe en la Presidencia” al que se le devolverá “el lugar de grandeza que se merece”. La gobernadora, por su parte, afirmó que “existe disposición para trabajar de la mano con las regiones” y pidió que esa voluntad “se traduzca en acciones”.
La distancia entre el verbo y la obra es, en política territorial, donde se mide la seriedad de un gobierno. La Mojana no admite soluciones retóricas: requiere obras de mitigación en el sistema de caños y del río Cauca, estudios que ya existen y un esquema de contratación transparente que no repita los fracasos de vigencias anteriores. Los acueductos regionales, por su parte, han sido incluidos en documentos Conpes sin que se conozca un cronograma con fechas, fuentes de financiación y operadores definidos.
Tres preguntas que el gobierno entrante debería responder antes del 7 de agosto:
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¿Con qué partida presupuestal se financiarán las obras hidráulicas de La Mojana y bajo qué modalidad contractual?
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¿Cuál es el estado actual de los estudios y diseños de los sistemas de acueducto regional anunciados, y qué entidad asumirá la construcción?
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¿Cómo se articularán estas inversiones con los compromisos vigentes del Ministerio de Hacienda y con los entes territoriales que comparten la subregión de La Mojana?
La promesa invocada en San Benito Abad es, por ahora, un compromiso electoral. En La Mojana las inundaciones no esperan eslóganes, y en Sucre la población lleva años escuchando anuncios que no se traducen en obras. La primera prueba de la voluntad presidencial será convertir esos compromisos verbales en actos administrativos verificables, con contratos publicados en Secop II y con cronogramas públicos.
La Gobernación de Sucre haría bien en publicar una matriz de seguimiento a cada uno de los proyectos anunciados, con responsables, plazos y rubros. La transparencia desde el territorio es la mejor forma de exigirle transparencia a la Nación.
Por ahora, lo que existe es una foto, una misa y un compromiso. Lo que Sucre necesita son contratos.