Millonarios quedó fuera de toda competencia internacional en 2026 después de perder 2-1 ante O’Higgins en El Campín. Lo grave no fue solo el resultado: el equipo necesitaba un empate para avanzar y se lo entregó a un rival chileno que en el papel era vulnerable.
La noche del martes 26 dejó el estadio tenso. Bastián Yáñez y Alan Robledo marcaron para O’Higgins en el primer tiempo. Rodrigo Contreras descontó después, pero fue tarde. Cuando el árbitro pitó final, la multitud comenzó a corear insultos hacia jugadores y directivos. Algunos futbolistas pidieron resguardo para sus familiares en los camerinos por el clima hostil a las afueras.
Esto no es aislado. Millonarios no metió el grupo de los ocho en la Liga BetPlay este semestre (repite lo de 2025) y acumula una segunda eliminación consecutiva en Sudamericana. En grupos sumó dos victorias, dos empates y dos derrotas: siete goles a favor, siete en contra. Irregularidad que la hinchada no tolera más. Ya ha habido otras protestas recientes, con lanzamientos de zapatos al campo incluidos.
La dirigencia aún no emite comunicado oficial. La prensa especializada especula con cambios en la plantilla para el segundo semestre, pero no hay confirmación sobre el futuro de Fabián Bustos. Lo que sí está claro es que la brecha entre el club y su afición se profundiza. Millonarios lleva años sin títulos internacionales y esta eliminación en casa, ante un rival accesible, cerró un semestre donde nada funcionó: ni localmente ni afuera.
Para quien no siguió el hilo: esto representa el colapso de un equipo que hace poco era competitivo en torneos continentales. Ahora es un equipo sin europeo, sin Sudamericana y fuera del grupo de élite local. Eso pesa en Bogotá, donde Millonarios es banco de expectativas históricas. La hinchada reclama autocrítica profunda en la dirigencia. Por ahora, solo silencio.